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VACUNADOS DE ODIO

La histórica costumbre de los golpes bajos en la política no es algo que, a esta altura de los tiempos, debiera sorprender a nadie. Sin embargo, cuando dichas cuestiones o intereses intervienen en temas delicados como, por ejemplo, lo es la salud con todo lo que ello implica en tiempos de pandemia, lo más miserable del ser humano sale a luz.

Con métodos nefastos creados por sectores políticos que tienen intereses económicos enormes, en la búsqueda incansable del desprestigio de la política y del Gobierno. Mentiras, fake news, operaciones mediáticas sin ningún asidero o artilugios de la calaña más baja solo renuevan el intento de desprestigio, como siempre, hacia el Peronismo. Porque históricamente el desprestigio cayó sobre el Peronismo. Persecuciones, dictaduras militares, desapariciones,  apresamiento de personas… ¿quién las ha sufrido?. El peronismo, que siempre ha gobernado para el pueblo.

Una operación absurda, apoyada en lo que está sucediendo a nivel nacional con las listas de personas vacunadas, tiene lugar ahora en la provincia. La instalación de la mentira y la formación de opiniones que lleven a innumerables denuncias sin fundamento, no es más que un nuevo intento de la oposición por ocupar lugares que el voto popular no les concedió. La difusión de certificados de vacunación falsos por parte de medios de comunicación que poco de moral conocen, denigrando personas de todos los ámbitos, pone nuevamente en el ojo de la tormenta hasta dónde se puede llegar en pos de las ambiciones y las necesidades políticas.

La puerta para todos ellos definitivamente está cerrada. El intento de ingreso es por la ventana, por un recoveco tan oscuro como los medios que utilizan para conseguir sus fines. La posición irracional de la dirigencia política, bendecida por el ex gobierno de Mauricio Macri con algunos “travestidos políticos” a los que solo les interesa el negocio de la política. Son capaces de hacer cualquier cosa, inclusive, de engañar al pueblo con algo tan delicado como lo es salud. No se puede seguir haciendo política mintiendo, de espaldas a la gente. Eso es ser canalla. Y en la política opositora hay muchos de esos.

Han vivido del peronismo, han hecho negocios y hoy se adecuan a los tiempos opositores porque, electoralmente, no tienen ninguna posibilidad de formar parte de la política actual. Apelan, como lo hicieron históricamente, a las artimañas más miserables para posicionarse políticamente y contra eso, aún, no hay vacuna que nos salve de tanta enfermedad.  

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