Los gobernadores de la Región Litoral se reunieron en la provincia de Chaco para manifestar su fuerte preocupación por los efectos de la apertura de importaciones dispuesta por el presidente Javier Milei.
Durante la cumbre, los mandatarios reclamaron que los productos importados estén sujetos a los mismos controles sanitarios que se exigen a la producción nacional.
El foco de la crítica es el decreto 35/2025, que modificó el Código Alimentario Argentino para facilitar el ingreso de alimentos desde países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Suiza y la Unión Europea, eximiéndolos de los controles de calidad locales. Según los gobernadores, esta desregulación constituye una competencia desleal para los productores argentinos y, además, representa un grave riesgo para la salud pública.
«Es un engaño al consumidor y una amenaza a nuestras industrias», advirtieron los gobernadores presentes, entre ellos Leandro Zdero (Chaco), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Gustavo Valdés (Corrientes). A pesar de tener poder legislativo para impulsar un freno a la medida, aún no presentaron acciones concretas en el Congreso.
Los mandatarios también alertaron sobre el impacto económico que ya comienza a sentirse en las industrias alimenticias y en los fabricantes de maquinaria agrícola de la región. Temen que la creciente entrada de productos importados provoque una ola de desempleo en el interior del país.
En la cumbre, además, se planteó la necesidad de otorgar subsidios.
