En el oficialismo crece la inquietud por la desilusión de una parte importante del electorado joven que respaldó a Javier Milei en 2023, pero que ahora podría abstenerse en las próximas legislativas. Según datos oficiales y estudios privados, uno de cada dos desocupados en el país es menor de 30 años, un sector que esperaba la concreción de promesas como la dolarización, y que hoy enfrenta un panorama económico adverso.
Un relevamiento de consultoras cercanas al gobierno detectó que el desinterés por votar aumenta cuanto menor es el nivel educativo, con un 21% que se declara “poco interesado” y un 18,9% “nada interesado” en concurrir a las urnas. El dato preocupa, ya que jóvenes y sectores de bajos recursos fueron claves para el triunfo libertario. Un sondeo de Analogías, realizado entre el 12 y el 14 de julio, reveló que más del 20% de los votantes de entre 16 y 29 años aseguran que no irán a votar.
La magnitud del problema quedó reflejada en declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien durante un acto en La Rioja culpó a los gobernadores por la baja motivación: “Llevemos la gente a votar, que no se quede en sus casas. Ellos tienen el poder en las provincias y desmotivan a la gente”, afirmó, reconociendo así el impacto electoral que podría tener la creciente apatía juvenil.
