La zona cervical concentra nervios clave que conectan cabeza, hombros y brazos: cuidarla con buenos hábitos y estiramientos puede prevenir dolor, hormigueo y tensiones musculares.
Qué debés hacer si tenés mucho dolor de cuello- la molestia cervical es una de las incomodidades más comunes y puede aparecer tanto por estrés como por malas posturas frente a la computadora o al dormir. Aunque suele mejorar en pocos días, también puede volverse muy incómodo y limitar las actividades diarias.
La columna cervical está formada por 7 vértebras (C1 a C7), entre las cuales se encuentran los nervios cervicales que salen de la médula espinal. Cada nervio tiene una función específica: controla movimiento muscular y transmite sensaciones (dolor, temperatura, tacto) hacia el cerebro. Por ejemplo, los nervios C5 y C6 participan en el movimiento del hombro y brazo, mientras que los C7 y C8 se relacionan con el brazo y los dedos.
Por eso, cualquier compresión o irritación de estos nervios —por contracturas, hernias de disco, malas posturas o traumatismos— puede generar dolor de cuello, hormigueo, debilidad o incluso dificultad para mover los brazos.
Qué hacer si tenes dolor de cuello
- Descanso y calor local: aplicar una compresa tibia o una bolsa de agua caliente ayuda a relajar la zona.
- Ejercicios suaves: mover lentamente la cabeza hacia los costados, arriba y abajo, sin forzar, mejora la movilidad.
- Buena postura: mantener la espalda recta al sentarse y ajustar la altura de la pantalla de la computadora previene contracturas.
- Masajes suaves o automasajes: pueden reducir la tensión muscular.
- Medicamentos de venta libre: analgésicos como el paracetamol o antiinflamatorios, siempre siguiendo las indicaciones del prospecto.
Se recomienda consultar a un médico si el dolor dura más de una semana, si aparece de manera repentina después de una caída o accidente, si se extiende hacia los brazos o manos, o si se acompaña de fiebre o dolor de cabeza intenso.
El cuello es un termómetro del cuerpo: muchas veces refleja el peso del estrés cotidiano. Cuidarlo con pausas activas, estiramientos y buenos hábitos posturales puede marcar la diferencia.
