Este acto es fundamental para obtener beneficios en la salud. Todo lo que tenés que saber.
Al despertar muchos suelen ir directo al café, al mate o a un jugo, pero pocas veces se piensa en lo más simple: un vaso de agua. Esa costumbre, tan básica y casi pasada por alto, podría marcar una diferencia real en cómo arranca el cuerpo cada jornada.
El agua no solo hidrata; también participa en procesos internos que muchas veces ignoramos. Desde la eliminación de desechos hasta la regulación de la temperatura, su papel es tan silencioso como vital. Tomarla en ayunas es, en cierto modo, una forma de darle al organismo un “arranque en limpio”.
Aunque la ciencia todavía debate sobre la magnitud exacta de los beneficios, lo que se sabe es que hidratarse apenas abrimos los ojos ayuda al tránsito intestinal, al equilibrio energético y a la oxigenación de la sangre. No es magia, ni una receta milagrosa, pero sí una costumbre sencilla que puede sumar en el día a día.
Beneficios de tomar agua en ayunas
Uno de los efectos más conocidos es la activación del metabolismo. Al ingerir agua después de varias horas de descanso, el cuerpo empieza a movilizar energía más rápido y a preparar el sistema digestivo para recibir alimentos.
En paralelo, hay un impacto sobre la digestión y el tránsito intestinal. Beber agua en ayunas puede ayudar a quienes suelen sufrir de estreñimiento o digestiones lentas. Al “lubricar” el sistema digestivo desde temprano, se reduce la acidez estomacal y se protege la mucosa gástrica.
También juega un papel clave en los riñones, ya que contribuye a eliminar residuos acumulados durante la noche. Esta depuración temprana favorece el equilibrio de líquidos y evita la retención innecesaria.
Otro aspecto llamativo es el relacionado con la sensación de saciedad. Tomar agua antes del desayuno puede disminuir el apetito, algo que muchas personas valoran cuando buscan ordenar su alimentación o reducir los excesos en la primera comida del día.
El efecto no se limita al interior del cuerpo. La piel también se beneficia: empezar el día con un nivel de hidratación adecuado favorece la elasticidad y ayuda a que luzca más saludable. Sumado a eso, una correcta hidratación matinal puede mejorar la concentración y el nivel de energía durante la jornada.
Los especialistas suelen recomendar que el agua sea a temperatura ambiente o templada, para evitar impactos bruscos en el estómago. Aunque algunos prefieren añadirle limón o infusiones, lo cierto es que un simple vaso de agua común ya cumple con lo esencial.
