La relación entre el PRO y La Libertad Avanza llegó a un punto de quiebre tras la última y tensa sesión en la Cámara de Diputados. Luego de lo que califican como un doble desplante político, el bloque que lidera Cristian Ritondo decidió retirar su apoyo incondicional al Gobierno y dejó en claro que ya no se considera aliado del oficialismo libertario.
El mensaje interno es contundente: a partir de ahora, el PRO no garantizará quórum automático y el Ejecutivo deberá negociar cada ley como con cualquier otro bloque.
Los dos hechos que detonaron la ruptura:
El acuerdo con el peronismo por la AGN
La bronca amarilla se disparó por dos episodios puntuales. El primero fue el acuerdo del Gobierno con el peronismo para repartirse las tres sillas de la Auditoría General de la Nación (AGN), una decisión que el macrismo considera una traición política.
La designación de los auditores se concretó cerca de las tres de la mañana, fuera del temario de las sesiones extraordinarias, lo que terminó de dinamitar la confianza entre ambas fuerzas.
El golpe a la Coparticipación de la Ciudad
El segundo punto de conflicto fue la inclusión de artículos que dejaban a la Ciudad de Buenos Aires sin fondos coparticipables, una maniobra que el PRO interpretó como una forma de presión política directa, pese a que sus votos ya estaban asegurados.
La jugada no solo no sumó apoyos adicionales, sino que terminó alejando a sectores cercanos, como el diputado Álvaro González, que se ausentó junto al MID, aliado del larretismo en la Legislatura porteña.
“La confianza está rota”, el mensaje del macrismo
En el PRO sostienen que el vínculo político quedó quebrado en un punto clave: la confianza, un factor que consideran indispensable para cualquier acuerdo parlamentario. “Dejamos de ser aliados” y “está todo roto” fueron algunas de las frases que circularon entre dirigentes del espacio tras la sesión.
Si bien anticipan que seguirán acompañando proyectos que consideren positivos para el país, especialmente en materia económica, advierten que el trato preferencial hacia el oficialismo llegó a su fin.
El cambio de estrategia en el Congreso
Hasta ahora, el PRO había sido un socio clave para La Libertad Avanza en Diputados. No solo garantizó quórum en sesiones impulsadas por el oficialismo, sino que incluso aportó legisladores propios y aliados para alcanzar el número mágico de 129 presentes.
Esa dinámica incluyó el respaldo a leyes emblemáticas del Gobierno y también a iniciativas para sostener vetos presidenciales, una colaboración que ahora quedó en suspenso.
El rol de Ritondo y la pérdida de experiencia legislativa
La figura de Cristian Ritondo fue central en ese esquema, junto a otros diputados con trayectoria parlamentaria que aportaron rigor técnico y correcciones de fondo a los proyectos libertarios. Con la ruptura, el oficialismo pierde ese respaldo y deberá construir mayorías desde cero.
Desde el PRO ya avisaron que trabajarán de manera autónoma y que el Gobierno deberá dialogar o asumir el costo político de avanzar en soledad.
El frente judicial contra Martín Menem
La crisis escaló aún más cuando el macrismo confirmó que irá a la Justicia por lo ocurrido en la sesión. El bloque comenzó a redactar una acción de inconstitucionalidad contra la designación de los auditores de la AGN.

La denuncia apuntará directamente contra Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, a quien responsabilizan por haber autorizado la jura en acuerdo con el peronismo y un grupo de gobernadores.
Para el PRO, la maniobra fue “obra de los Menem” y representa un quiebre institucional que no están dispuestos a dejar pasar.
