La ciudad de Caracas atravesó horas de fuerte incertidumbre durante la noche de este lunes, luego de que vecinos y testigos reportaran ruidos similares a disparos y explosiones en zonas cercanas al Palacio de Miraflores, epicentro del poder político venezolano.
Las alertas se multiplicaron rápidamente en redes sociales, donde comenzaron a circular videos que captan detonaciones y el desplazamiento de drones volando a baja altura sobre el área presidencial, generando preocupación y versiones cruzadas.
Hasta el momento no hay información oficial que confirme el origen de los drones detectados. Se desconoce si forman parte de operativos internos de seguridad o si corresponden a acciones de monitoreo externo, lo que alimenta un clima de tensión y especulación.
Frente a la presencia de aeronaves no identificadas en el espacio aéreo sensible, se habrían puesto en marcha protocolos de seguridad reforzados, con un mayor despliegue de fuerzas especiales y sistemas electrónicos destinados a bloquear o neutralizar señales.
En un escenario marcado por la inestabilidad y la presión internacional, estos episodios elevan el nivel de alerta ante posibles maniobras de espionaje o amenazas dirigidas, manteniendo en vilo a la capital venezolana.
