Sin tiempo para celebraciones tras el pago de los USD 4.300 millones de la semana pasada, el Ministerio de Economía enfrenta ahora un nuevo foco de conflicto: la deuda en moneda local. El próximo miércoles 14 de enero, el Tesoro deberá gestionar el vencimiento de $19,3 billones correspondientes a dos series de Lecaps, en un escenario marcado por la suba de la inflación y el cambio de estrategia de los inversores.
Una licitación bajo la lupa
Si bien aproximadamente la mitad de los vencimientos está en manos de organismos del propio Estado —lo que garantiza un «roll-over» parcial—, el resto pertenece al sector privado. El desafío para el Gobierno no es solo renovar el capital, sino hacerlo sin convalidar tasas de interés excesivas que retroalimenten el déficit financiero.
Para aliviar la carga inmediata, las secretarías de Finanzas y Hacienda ya ejecutaron un canje corto para postergar $3,4 billones de la letra dollar linked (D16E6) hacia finales de mes. No obstante, el mercado sigue con cautela los movimientos oficiales.
El refugio en el ajuste por inflación
La dinámica de los precios ha alterado las preferencias de los operadores. Ante una desinflación que parece haberse estancado o ralentizado, el mercado ha comenzado a abandonar las letras a tasa fija para refugiarse en bonos ajustados por CER (inflación).
Expertos del sector sugieren que los instrumentos con vencimiento en octubre y diciembre de 2026, con rendimientos cercanos al 6%, se han vuelto los más atractivos para el carry trade en este nuevo contexto de incertidumbre.
La «pared» de diciembre
El verdadero temor de los analistas no reside solo en enero, sino en el diseño del calendario de pagos para el resto del 2026. Según los datos que maneja el mercado, el Gobierno ha ido postergando compromisos, generando una acumulación peligrosa hacia el cierre del año.
Primer semestre: Presenta una dinámica irregular con picos de tensión seguidos de un alivio invernal.
Segundo semestre: Julio y agosto aparecen despejados, pero la curva vuelve a empinarse en octubre.
El cierre: Diciembre se perfila como una «pared» de deuda indexada y de corto plazo que requerirá una confianza total del mercado para ser sorteada sin una crisis de financiamiento.
El equipo económico apuesta a que el superávit fiscal y la disciplina monetaria sean suficientes para mantener la calma, pero el mercado advierte: cualquier ruido político o económico antes de fin de año podría convertir esa «pared» en un test de estrés extremo para la gestión de Milei.
