Tras las polémicas declaraciones del Ministro de Economía, quien calificó de «robo» los precios de la ropa nacional, los empresarios del sector salieron al cruce. Denuncian que el Gobierno no ha reducido la asfixiante carga impositiva y advierten por la pérdida de miles de empleos.
El clima de tensión entre el Gobierno nacional y la industria manufacturera alcanzó un nuevo pico esta semana. Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), lanzó duras críticas contra Luis Caputo, luego de que el titular de Hacienda afirmara que no compra ropa en el país porque los valores locales representan «un robo».
»No desarmaron ni un solo impuesto»
La respuesta de Drescher no se hizo esperar. En declaraciones que sacudieron el tablero económico, el empresario acusó al Gobierno de mantener intacta la estructura de costos que encarece el producto final. «Estamos muy desilusionados. Con un cargo tan importante, el Ministro se refiere con sarcasmo a la producción nacional, pero en dos años de gestión no han logrado desarmar ni un solo impuesto», sentenció el dirigente textil.
Según datos de la CIAI, el precio que el consumidor paga en caja está compuesto en más de un 50% por conceptos ajenos a la fabricación: un 21% de IVA, impuestos al cheque, aranceles de tarjetas de crédito, costos financieros de cuotas y alquileres. «Lo que le queda a la empresa es apenas el 45%», detalló Drescher, desnudando la ineficiencia de una política económica que ataca los precios pero mantiene la presión fiscal.
Críticas a la gestión: ¿Casta o solución?
Desde el sector industrial no ahorraron calificativos para describir el rumbo actual. Para Drescher, los funcionarios nacionales «se han convertido en parte de la casta», argumentando que eluden los problemas de fondo —como la competitividad sistémica— y buscan «el camino corto» de la apertura importadora sin antes aliviar la carga sobre los productores locales.
El titular de la Cámara calificó la postura oficial como un «liberalismo ingenuo y pasado de moda» que resulta «suicida» para el entramado productivo del país. La comparación de Caputo con los costos de producción de Bangladesh fue recibida como un agravio a los estándares laborales y sociales de Argentina.
Números en rojo: Empleo y producción en caída
La crítica empresaria no es solo discursiva, sino que se apoya en cifras alarmantes que reflejan el impacto de las políticas de la gestión actual:
Pérdida de empleos: Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, el sector textil registró la baja de 16.000 puestos de trabajo.
Invasión importada: Las importaciones de prendas de vestir crecieron un 61%, desplazando a la manufactura local en un mercado interno deprimido.
Precios comparativos: Drescher retrucó al Ministro señalando que la carestía es generalizada: «Tampoco debe comprar autos en Argentina porque valen el doble, ni ir al supermercado porque la comida ya es más cara que en Europa».
Mientras el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sostiene que la prioridad no es «proteger industrias» sino los intereses de los consumidores, el sector textil advierte que el modelo actual está destruyendo el capital humano y la capacidad productiva del país, sin ofrecer a cambio la prometida baja de impuestos que permitiría competir de igual a igual con el mundo.
