La CGT oficializó su decisión: realizará un paro general de 24 horas en todo el país el mismo día en que la Cámara de Diputados trate la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La medida fue aprobada por unanimidad en una reunión virtual del Consejo Directivo cegetista y marcará el cuarto paro nacional contra la actual gestión.
El cese de actividades será sin movilización al Congreso, aunque se prevé un fuerte impacto debido al respaldo de los gremios del transporte, en especial de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que aportará un apoyo clave con la paralización de colectivos.
Decisión unánime y convocatoria de urgencia
La resolución se adoptó en un encuentro virtual convocado de urgencia ante la posibilidad de que la sesión en Diputados tenga lugar este jueves. El oficialismo busca acelerar los tiempos legislativos para convertir el proyecto en ley lo antes posible.
En ese contexto, la CGT resolvió endurecer su postura y confirmar la huelga nacional. La paralización de actividades se activará el día exacto en que la Cámara Baja trate la reforma, cuya fecha definitiva aún depende del avance del dictamen y de las negociaciones parlamentarias.
Aunque en un primer momento algunos sectores impulsaban una protesta con movilización al Congreso, finalmente se descartó esa opción. La estrategia será concentrar el impacto en la paralización total de actividades.
El rol de la UTA será determinante. Con la adhesión de los colectiveros, el paro tendrá alcance masivo en las principales ciudades del país. También se prevé la participación de otros gremios del transporte, como La Fraternidad y la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), lo que consolidaría un freno casi total a la circulación.
De la moderación al endurecimiento
Hasta hace pocos días, la mayoría de la conducción cegetista mantenía una estrategia más moderada, orientada a conseguir modificaciones en el texto de la reforma laboral o a dilatar su tratamiento legislativo. Sin embargo, esa postura cambió ante la presión de diversos sectores sindicales y la polémica generada por el artículo que reduce el pago de salarios en casos de licencias médicas.
El artículo 44 aprobado en el Senado establece que los trabajadores que sufran accidentes o enfermedades no vinculadas con la actividad laboral percibirán el 50% de su salario, o el 75% si la imposibilidad de trabajar no deriva de una acción voluntaria ni de un conocimiento previo del riesgo. De esta manera, el pago deja de ser del 100% del salario como ocurre actualmente.
La modificación fue uno de los principales detonantes del malestar sindical. Desde la CGT consideran que vulnera derechos individuales y representa un retroceso en materia laboral.
Un nuevo capítulo en la relación con el Gobierno
La convocatoria al cuarto paro general contra Javier Milei confirma una etapa de mayor conflictividad entre la central obrera y el Gobierno. Si bien la CGT logró preservar algunos puntos sensibles —como las cuotas solidarias y las contribuciones patronales para las obras sociales—, el avance del proyecto y el cambio en el régimen de licencias tensaron definitivamente la relación.
En un documento interno, la CGT reiteró su oposición “en su totalidad” a la reforma laboral y advirtió que es “contraria a la Constitución Nacional y a los tratados internacionales con rango constitucional”. También señaló que existen principios como el de progresividad y no regresión que impiden retrocesos en derechos laborales, y recordó que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que toda reforma laboral debe ser tripartita.
“Por todo eso creemos posible que la justicia la declare inconstitucional. Este proyecto generará más litigiosidad”, sostienen en la central obrera.
Expectativa por la sesión
El oficialismo intenta acelerar el dictamen y llevar la reforma al recinto cuanto antes. Sin embargo, persisten diferencias con aliados sobre algunos puntos, especialmente los vinculados a las licencias por enfermedad, lo que podría modificar el cronograma parlamentario.
Sea esta semana o la próxima, la CGT ya definió su postura: cuando Diputados trate la reforma laboral, habrá paro general de 24 horas en todo el país. Sin movilización, pero con el transporte como pieza clave, la central obrera apuesta a una medida de alto impacto político y social.
