La pelea dentro del oficialismo gira en torno a la vicepresidencia del cuerpo, la Secretaría Administrativa y la conducción del bloque de Fuerza Patria. Crece la tensión a días de la primera sesión del año.
El Senado bonaerense continúa inmerso en una disputa política que excede largamente la organización parlamentaria. Como ocurre cada comienzo de año, la Cámara debería avanzar en la conformación de sus 27 comisiones permanentes, pero ese proceso se encuentra fuertemente condicionado por una interna aún sin resolución dentro del oficialismo, que se arrastra desde hace más de dos meses y atraviesa todas las instancias de negociación.
La primera sesión del año, prevista para el jueves 26 de febrero, estará marcada por la puja en torno a las vicepresidencias del cuerpo y la conducción del bloque de Unión por la Patria. La situación se agrava porque el conflicto interno no es meramente técnico, sino político y estratégico: lo que está en juego es el control de los resortes de poder de la Cámara alta en un año clave para la gestión provincial.
Este medio viene contando que el foco principal de la disputa está puesto en la Vicepresidencia Primera del Senado, un cargo de alto peso institucional: quien lo ocupe queda inmediatamente detrás de la vicegobernadora Verónica Magario en la línea sucesoria del gobernador Axel Kicillof.
En esa pelea, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) insiste desde diciembre con la postulación de Ayelén Durán, legisladora por la Sexta sección electoral y referenciada políticamente en Andrés Larroque. El kicillofismo no se movió un centímetro de esa posición y volvió a ratificar su respaldo en las últimas reuniones políticas realizadas en Gobernación.
Del otro lado, los sectores que responden al kirchnerismo duro sostienen la candidatura de Mario Ishii, quien también aspira a quedarse con ese lugar. Aunque su nombre circuló con fuerza, Sergio Berni ya dejó trascender que no tiene intención de ocupar ni la Vicepresidencia Primera ni la jefatura del bloque oficialista.
Un bloque peronista numeroso y difícil de ordenar
La otra gran incógnita que atraviesa al Senado es la conducción del bloque de Unión por la Patria, que quedó vacante tras la salida de Teresa García. Se trata de una bancada compleja, integrada por 24 senadores: 15 alineados con el kirchnerismo, seis cercanos a Kicillof y tres que responden al massismo.
Hasta ahora, no emerge un nombre que logre sintetizar consensos amplios. En el kirchnerismo se mencionó a Emmanuel González Santalla, pero también aparece en danza Fernanda Raverta. El MDF evalúa alternativas como Pedro Borgini, y el Frente Renovador podría proponer a Malena Galmarini.
Fernanda RavertaFernanda Raverta, uno de los nombres en danza para reemplazar a Teresa García en la Presidencia del bloque oficialista.
Comisiones, cargos administrativos y un Senado en pausa
Mientras la interna política sigue sin resolución, el armado de las comisiones permanece congelado. El peronismo retendría las presidencias de aquellas estratégicas, con Marcelo Feliú en Presupuesto e Impuestos y González Santalla en Asuntos Constitucionales y Acuerdos. En cambio, Legislación General sigue acéfala tras la salida de Gustavo Soos, y su definición también quedó atrapada en la puja entre La Cámpora, el MDF y el massismo.
También permanecen abiertas las negociaciones en las comisiones de Salud Pública; Educación, Cultura, Ciencia y Técnica; Trabajo y Legislación Social; Seguridad; Transporte; Obras Públicas; Industria y Minería; Asuntos Agrarios y Pesca; y Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Senado bonaerenseLa Secretaría Administrativa del Senado, actualmente en manos de Roberto Feletti, es uno de los casilleros más codiciados.
La pelea se extiende además al plano administrativo. La Secretaría Administrativa del Senado, actualmente en manos de Roberto Feletti, es uno de los casilleros más codiciados y forma parte del paquete de negociación interna, junto con la Prosecretaría Administrativa que ocupa Martín Di Bella. A esto se suma la vacante en la Secretaría Legislativa tras el fallecimiento de Luis Lata, otro punto sensible que todavía no encuentra definición.
Desde la oposición observan con preocupación el escenario. Sin un oficialismo ordenado, el Senado funciona en modo mínimo, sin capacidad real de avanzar con leyes fiscales, presupuestarias o sociales. Y el calendario aprieta: el 1 de marzo se inaugura el período ordinario con la Asamblea Legislativa y el discurso del gobernador.
