Docentes, médicos y obreros de distintas fábricas que protestaban contra la reforma laboral fueron dispersados con gas pimienta y balas de goma en las inmediaciones del Obelisco.
La jornada de protesta en la Ciudad de Buenos Aires inició con graves incidentes cuando la Policía de la Ciudad avanzó sobre columnas de trabajadores de los hospitales Garrahan, Ilva, Lustramax, Georgalos y Fate. Los manifestantes, que intentaban visibilizar la ola de despidos y rechazar el debate de la reforma laboral en el Congreso, fueron repelidos por las fuerzas de seguridad mediante un caótico operativo que incluyó el uso de gas pimienta y disparos de balas de goma.
En medio de las corridas frente al Obelisco, los protagonistas denunciaron la violencia del accionar policial. «Estamos haciendo corte sobre la 9 de julio y recién llegó la Infantería para reprimirnos. Así responde este gobierno ante los miles de despidos que hay en Argentina», sentenció Victor Ottoboni, trabajador recientemente despedido de la empresa Fate, quien además lanzó una dura crítica a la dirigencia sindical al afirmar que «la CGT está cumpliendo el rol de cómplice».
El objetivo de las fuerzas de seguridad fue, desde un principio, impedir que los manifestantes bloquearan el tránsito y avanzaran de forma masiva hacia las puertas del Parlamento. Tras los momentos de mayor tensión y los enfrentamientos en plena avenida, la situación derivó en un fuerte cordón policial que buscó contener a los grupos de las organizaciones sociales y sindicales presentes en la zona.
Finalmente, los manifestantes lograron avanzar hacia el Congreso de la Nación bajo un esquema de «encapsulamiento» dispuesto por los agentes porteños. Se espera que la concentración aumente en volumen durante las próximas horas, en coincidencia con el tratamiento de la nueva ley laboral, mientras persiste el clima de extrema tensión tras los bastonazos y las detenciones reportadas en la zona de la Panamericana y el centro porteño.
