En medio del alineamiento del gobernador con el presidente Javier Milei y la llegada de fondos nacionales, los trabajadores de la educación intensifican las protestas en las calles exigiendo un sueldo inicial de $1.300.000.
La tensión social en la vecina provincia de Catamarca alcanzó un punto crítico. Mientras el gobernador Raúl Jalil celebra el arribo de «oxígeno financiero» tras consolidar su vínculo político con el gobierno nacional, los docentes autoconvocados iniciaron vigilias y concentraciones frente a la Casa de Gobierno. El sector denuncia que sus ingresos han quedado totalmente desfasados frente al costo de vida actual.
Las movilizaciones, que se extendieron a diversos puntos del territorio catamarqueño, marcaron el inicio del ciclo lectivo 2026 con un fuerte plan de lucha. Los manifestantes exigen concretamente «un salario inicial cercano a $1.300.000» y mejoras urgentes en las condiciones laborales, argumentando que la situación económica de los trabajadores de la educación es insostenible.
El conflicto expone una contradicción que alimenta el malestar de los gremios y autoconvocados: el contraste entre el flujo de fondos nacionales hacia las arcas provinciales y el deterioro de los haberes. Según expresaron los referentes del sector, “los sueldos quedaron totalmente atrasados”, situación que no se condice con el nuevo escenario financiero que festeja la gestión de Jalil.
Por su parte, la postura oficial ha endurecido el clima de confrontación. Desde el Ejecutivo provincial se advirtió que “los días de paro podrían ser descontados”, una medida que lejos de calmar las aguas, ha generado una mayor indignación en las bases docentes que permanecen en las calles a la espera de una respuesta concreta.
