En un clima de distensión parlamentaria, el Gobernador finalizó su alocución en la Legislatura destacando el rol de la oposición y recordando sus raíces políticas a través de la figura de Eligio Herrera.

El cierre de la jornada legislativa estuvo marcado por un fuerte gesto de apertura política. Al finalizar su discurso, el gobernador Ricardo Quintela buscó estrechar lazos con los sectores opositores presentes, enfatizando la importancia de la convivencia democrática en la provincia. El mandatario concluyó su intervención con un gesto de cercanía hacia el diputado nacional Gino Visconti, con quien se fundió en un abrazo.
Durante sus palabras finales, Quintela apeló a la historia personal y política para conmover al recinto. Recordó con afecto a su abuelo, el ex legislador Eligio Herrera, vinculando su legado con el presente institucional de La Rioja. Este momento de nostalgia sirvió de puente para reafirmar que, más allá de las diferencias partidarias, el respeto por la trayectoria legislativa sigue siendo un pilar en su gestión.
El Gobernador se dirigió directamente a los bloques opositores, reconociendo el valor de la disidencia constructiva en el debate público. «Agradezco a la oposición por su presencia y por acompañar con las críticas», expresó el mandatario, valorando la participación de todos los sectores en la vida democrática de la provincia.
Para finalizar, Quintela buscó suavizar cualquier aspereza generada por el contenido político de su mensaje previo. Con un tono conciliador, sentenció: «Espero que no los haya ofendido porque son hermanos y hermanas riojanas». Con estas palabras, el Ejecutivo dio por cerrada la jornada, priorizando el sentido de pertenencia local por sobre las disputas electorales.
