En diálogo exclusivo con A la Barbarossa, Lucas aclaró que su dolor no tiene que ver con el juego de Luana en la casa, sino con lo que descubrió de su pasado: «Me terminé enterando de un montón de cosas que pasaron hace tres años».
El ingreso de Lucas a la casa de Gran Hermano: Generación Dorada dejó al público en shock, pero lo que vino después fue aún más fuerte. Tras un tenso cruce, el exnovio de Luana Fernández envió un video exclusivo a A la Barbarossa para aclarar su situación y contar cómo fu su vínculo con la participante.
“Nada de lo que sucedió es armado ni un show. Lamentablemente, lo que ocurrió es verdad”, comenzó diciendo Lucas, desmintiendo cualquier tipo de guion por parte de la producción. Se mostró muy afectado y aseguró que simplemente está afrontando las decisiones que Luana tomó.
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Lucas detalló que lo suyo no fue un «noviazgo de verano», sino un proyecto de vida sólido que duró seis años. «Teníamos prácticamente una familia, tres perros y un gato. Hicimos mil cosas juntos. Teníamos una relación muy fuerte en términos de confianza», confesó con angustia, marcando el contraste entre lo que él creía vivir y la realidad que descubrió después.
Lo más impactante del descargo fue cuando Lucas explicó el verdadero motivo de su enojo, alejándose de la imagen del «ex dolido» por el encierro. “Esto no lo hago por despecho por lo que pasó en la casa. Todo esto se desencadena porque, por su entrada a la casa, me termino enterando de un montón de cosas que pasaron antes. Dos o tres años atrás”, disparó sin filtros.
Lucas dejó en claro que la falta de reciprocidad y el hostigamiento terminaron por destruir la relación: «Uno permite cosas, da libertades y ante una persona que tiene ese tipo de actitudes, termina todo como terminó».
