La ex presa política dialogó con MEDIOS RIOJA y analizó el escenario político actual, y recordó el impacto de los indultos en La Rioja. Destacó la figura del obispo Enrique Angelelli como un pilar fundamental en la formación y búsqueda de justicia del campo popular durante la década del 70.
A medio siglo del inicio de la última dictadura militar, Lucía Maraga reflexionó sobre la persistencia de discursos que intentan reinstalar la teoría de los dos demonios. Para la referente, el contexto actual no resulta sorpresivo, aunque sí marcó una diferencia en la violencia de las expresiones oficiales: «En este momento no llama la atención el negacionismo, sino cómo lo dicen, de una manera desalmada», expresó, señalando que estas experiencias ya han sido transitadas y se fortalecen con el tiempo.La ex presa política cuestionó que la agenda pública se centre en las provocaciones del gobierno nacional en lugar de reivindicar el compromiso social de los desaparecidos. Al respecto, enfatizó la necesidad de recuperar el protagonismo de la militancia: «Hablamos del negacionismo de Milei y no de los 30 mil compañeros que dejaron su vida por un mundo mejor. Que en estos momentos tan duros tengamos una memoria colectiva, y no que este gobierno crea situaciones para dividir».
En su reconstrucción histórica, Maraga comparó las decisiones políticas de la post-dictadura, valorando la valentía de Alfonsín con los juicios, pero repudiando la gestión de Carlos Menem. «Lo terrible fue que Menem tuvo la caradurez de venir a dar los indultos, casualmente en la base de Chamical», recordó, calificando el hecho como una «cachetada» al haber liberado a genocidas en el mismo suelo donde fueron asesinados los curas mártires.
Finalmente, destacó la influencia del obispo Enrique Angelelli en la juventud riojana de aquella época, describiéndolo como un guía que brindó escucha y apertura al pueblo. «Angelleli fue quien vino a fortalecernos en nuestras búsquedas, porque nosotros teníamos 18 años en ese momento. Él vino a fortalecer esa búsqueda política que teníamos nosotros», concluyó Maraga, rememorando la efervescencia social que marcó a la provincia.
