El histórico sacerdote de 93 años, gran colaborador del Beato Angelelli, sufrió un malestar mientras encabezaba la celebración litúrgica en el principal templo riojano.
La comunidad católica de la Capital vivió momentos de preocupación este martes cuando el Padre Roberto Queirolo sufrió una descompensación en plena misa en la Iglesia Catedral. A sus 93 años, el sacerdote es una de las figuras más queridas y respetadas de la Diócesis, manteniéndose activo en su servicio pese a su avanzada edad y su extensa trayectoria en la provincia.

Queirolo, oriundo de Rosario pero radicado en La Rioja hace más de medio siglo, es considerado un testigo viviente de la historia eclesiástica local. Su vínculo con la provincia se selló bajo el pastoreo de Monseñor Angelelli, de quien fue confidente. De hecho, tras los trágicos asesinatos de los mártires riojanos, fue él quien asumió el desafío de ser el relevo en la Parroquia de Chamical.
Con 63 años de sacerdocio cumplidos este último mes de marzo, el «cura amigo» siempre resalta con orgullo el vínculo que lo unió a los pilares de la fe riojana. Sobre este lazo inquebrantable, el propio Queirolo suele afirmar con gratitud: “Fui amigo de los cuatro mártires”, en referencia a Wenceslao Pedernera, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y el propio Enrique Angelelli.
A pesar del incidente de salud, la figura de Queirolo sigue siendo un símbolo de resistencia y humildad para el pueblo. Tras décadas de servicio inspiradas por la impronta de Angelelli, el sacerdote continúa, según sus allegados, cumpliendo su misión de «seguir andando» en medio de todos los riojanos, como uno de los pilares espirituales más importantes de nuestra comunidad.
