El gobernador Ricardo Quintela encabezó el acto de señalización frente a la vivienda de las hermanas Josefinas, reivindicando la memoria de los sacerdotes asesinados durante la última dictadura cívico-militar.
En el marco de la conmemoración por los 50 años del último golpe de Estado, la provincia de La Rioja sumó un nuevo hito en su mapa de la memoria. Se trata de la señalización de la Ruta de los Mártires, una iniciativa que busca mantener vigente el legado de quienes fueron perseguidos por su compromiso social y religioso en nuestra tierra.
El punto central del acto fue la pequeña vivienda donde las hermanas Josefinas realizaban su labor pastoral. Según expresó el mandatario provincial, ese espacio representaba un lugar de «fe y compromiso que la dictadura quiso silenciar», recordando el trabajo incansable que las religiosas llevaban adelante junto a Monseñor Enrique Angelelli.
Durante su alocución, Quintela rememoró los trágicos sucesos de la noche del 18 de julio de 1976, cuando fuerzas represivas secuestraron a Gabriel Longueville y a Fray Carlos de Dios Murias. Al respecto, el gobernador destacó: «Seguimos marcando la huella de nuestra historia», enfatizando la importancia de no olvidar los crímenes cometidos en aquel periodo.
Bajo las banderas de «Memoria, Verdad y Justicia», la jornada concluyó con un fuerte llamado a la reflexión colectiva. El acto reafirma el compromiso de la gestión local por visibilizar los sitios que marcaron el destino de los mártires riojanos, cuyo legado continúa presente en la identidad de toda la comunidad.
