En una decisión que genera repercusión internacional, el país se alineó con Estados Unidos e Israel al rechazar una iniciativa que buscaba calificar la esclavitud como el crimen más grave contra la humanidad.
La política exterior argentina vuelve a quedar en el centro de la escena tras la reciente votación en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En esta ocasión, la delegación nacional rechazó una propuesta impulsada por Ghana que pretendía definir a la esclavitud africana como “el crimen más grave contra la humanidad”. Con esta postura, el gobierno de Javier Milei se diferenció de la gran mayoría de la comunidad internacional en un tema de alta sensibilidad histórica.
El resultado de la votación dejó a la Argentina en un grupo extremadamente reducido, ya que la iniciativa obtuvo 123 votos afirmativos. Mientras que 52 países optaron por la abstención —incluyendo a potencias como España, Francia y el Reino Unido—, solo tres naciones votaron de forma negativa: “Argentina, Estados Unidos e Israel”. Esta decisión consolida el nuevo rumbo diplomático del país en los foros multilaterales, sintonizando su agenda con las administraciones de Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
Este episodio reabre el debate sobre el rol de la Argentina en el escenario global y las consecuencias de estas posiciones en organismos internacionales. La resolución buscaba un consenso sobre el pasado colonial, pero la negativa local marca un hito en la estrategia geopolítica actual, donde la “política exterior adquiere creciente relevancia” y redefine los vínculos del país con el resto de las naciones y los bloques regionales.
