La crisis política que atraviesa el Gobierno por el escándalo de los créditos hipotecarios del Banco Nación sumó un nuevo capítulo: crece la presión interna para que el presidente Javier Milei desplace a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En medio de una fuerte descoordinación oficial y con investigaciones judiciales en curso, distintos ministros comenzaron a expresar su incomodidad por el impacto del caso en la imagen del Ejecutivo.
El “costo Adorni” y el malestar en el gabinete
Puertas adentro, el malestar dejó de ser silencioso. Funcionarios de peso advierten que la situación se transformó en un problema político que condiciona la gestión y opaca la agenda del Gobierno.
El llamado “costo Adorni” ya no se limita a cuestionamientos éticos, sino que se convirtió en un factor de desgaste que golpea directamente al presidente.
Incluso, algunos ministros deslizan la necesidad de un recambio para recuperar la iniciativa política y ordenar la comunicación en medio de la crisis.Política
El frente judicial también suma presión. El fiscal Gerardo Pollicita investiga entre 15 y 19 viajes realizados por Adorni como funcionario, además de otras operaciones bajo sospecha.
En los próximos días se espera la declaración de la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien certificó movimientos clave vinculados al patrimonio del funcionario.
También podrían ser citadas dos jubiladas que habrían prestado 200 mil dólares para la compra de un departamento en Caballito, así como el periodista que compartió un vuelo privado a Punta del Este con la familia Adorni.
Un Gobierno sin vocero en plena crisis
Más allá del impacto judicial, la situación dejó en evidencia un problema operativo: la falta de una voz clara en momentos críticos.
Adorni continuaba ejerciendo de facto el rol de vocero, incluso tras asumir la Jefatura de Gabinete. Su debilitamiento generó un vacío en la comunicación oficial, justo en medio del conflicto por los créditos del Banco Nación.
La descoordinación se reflejó en episodios recientes, como decisiones unilaterales dentro del gabinete que luego debieron ser explicadas por el propio presidente.
Internas, tensiones y un “súper lunes” para sostenerse
En este contexto, Adorni buscó mostrarse activo con la convocatoria a una reunión de gabinete en la Casa Rosada, en un intento por reforzar su continuidad y enviar una señal de normalidad.
Sin embargo, el respaldo interno aparece cada vez más debilitado. Funcionarios admiten incomodidad y evitan quedar asociados al escándalo, mientras crecen las versiones sobre una eventual salida.
El escenario se vuelve más complejo por la falta de reemplazos claros: la Jefatura de Gabinete requiere un perfil con volumen político, pero también quedaría vacante el rol de vocero, clave en la estrategia comunicacional del Gobierno.
El factor Milei y el peso de Karina
La decisión final recae en Javier Milei y su entorno más cercano, con un rol determinante de Karina Milei en la estructura de poder.
Según coinciden distintas fuentes, el Presidente podría intentar sostener a su jefe de Gabinete en el corto plazo, con la expectativa de que baje la intensidad del conflicto. Sin embargo, el avance de la causa judicial y la acumulación de episodios mantienen abierta la incertidumbre.
Un escenario abierto en medio de la crisis
El caso estalló en un momento sensible para el Gobierno, con indicadores de opinión pública que reflejan un deterioro en la imagen presidencial.
En ese marco, el escándalo de Adorni se consolidó como un foco de tensión interna y externa, con impacto directo en la dinámica del gabinete y en la estrategia política del oficialismo.
