Tras el incidente que conmocionó a la comunidad educativa del Colegio N° 16 de Chilecito, el director del establecimiento, Ariel Araoz, dialogó con MEDIOS RIOJA y confirmó que el alumno involucrado fue separado de la institución y trasladado a otra localidad por disposición de los organismos de protección de menores.
La medida, según explicó el directivo, no fue una decisión interna de la escuela, sino una determinación tomada por el área de Niñez y Adolescencia tras realizar un exhaustivo análisis del entorno del joven.
El director del establecimiento, Ariel Araoz, confirmó que el joven fue trasladado a la localidad de Nonogasta para convivir con un familiar, luego de que el área de Niñez y Adolescencia evaluara su entorno. «Ese alumno esa misma noche me solicitaron los requisitos para un pase a otra escuela», precisó el directivo sobre la celeridad del trámite.
La medida de separación se tomó bajo el asesoramiento del equipo técnico legal y la supervisión de zona, tras un análisis que priorizó la integridad del menor y de la comunidad educativa. Araoz aclaró que la decisión final no dependió exclusivamente de la escuela: «El hecho de separar de la comunidad educativa al alumno escapa a mí, fue una decisión de Niñez y Adolescencia». El objetivo de este traslado es brindar al estudiante un nuevo contexto de contención lejos de la situación de tensión generada en la sede escolar.
Un punto clave en el abordaje del caso fue el historial del alumno, quien paradójicamente mantenía un desempeño ejemplar hasta el día del hecho. Según el director, el joven era víctima de acoso escolar, lo que habría funcionado como detonante de su conducta. «El alumno no tiene antecedentes por mala conducta, es un alumno con una conducta excelente. El chico sufría bullying, por eso pedí que avisen y hablen», manifestó Araoz, subrayando que este flagelo suele derivar en «cuestiones insalvables» si no se detecta a tiempo.
En cuanto a la seguridad interna, el colegio reforzó los controles visuales de pertenencias, aunque bajo estrictos límites legales para no vulnerar la privacidad de los chicos. El director fue enfático al explicar que el personal docente no tiene permitido realizar requisas invasivas. «A un chico no lo podés tocar legalmente, tampoco revisar mochilas. Legalmente no se puede porque es un bien propio, y vamos en contra de la propiedad privada», detalló, informando que ahora los estudiantes vacían sus mochilas por cuenta propia para su inspección.
Finalmente, la institución busca llevar calma a los padres mediante talleres de concientización y un enfoque basado en la palabra por sobre la sanción punitiva. Para la dirección del Colegio 16, la clave reside en la prevención y el compromiso del entorno familiar para evitar que se repitan ingresos de elementos peligrosos. «Más que dialogar con el chico y las familias de los chicos, la educación central se centra en las familias», concluyó Araoz, apelando a la responsabilidad compartida en la formación de los jóvenes.
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