La Justicia comercial decretó la quiebra de SanCor, una de las cooperativas lácteas más tradicionales de la Argentina, al hacer lugar a la propia presentación de la firma, que reconoció su imposibilidad de hacer frente al elevado nivel de endeudamiento acumulado en los últimos años.
La resolución fue firmada por el juez Marcelo Gelcich, quien interviene en el expediente, y supone un nuevo capítulo en la prolongada crisis de la compañía, que arrastra un pasivo cercano a los US$ 120 millones. El monto incluye deudas financieras, comerciales y compromisos con distintos acreedores, entre ellos proveedores y entidades bancarias.
SanCor, fundada a mediados del siglo XX como cooperativa integrada por productores tamberos, llegó a ocupar un rol protagónico en el mercado lácteo local y regional, con una fuerte presencia en productos de consumo masivo y exportaciones. Sin embargo, en la última década enfrentó dificultades financieras, pérdida de competitividad, caída en los volúmenes procesados y sucesivos intentos fallidos de reestructuración.
Con la apertura del proceso de quiebra, el juzgado deberá avanzar en la verificación de créditos y en la determinación del patrimonio disponible para afrontar la deuda. También se definirá el futuro de las plantas industriales y del personal, un punto clave para las economías regionales ligadas a la actividad lechera.
Impacto en la cadena láctea y próximos pasos judiciales
La situación de SanCor genera preocupación entre productores tamberos, trabajadores y comunidades de distintas provincias donde la firma tuvo históricamente presencia. La definición judicial llega tras varios intentos de salvataje, negociaciones con inversores privados y propuestas de reestructuración que no lograron consolidarse.
En el corto plazo, el juez Gelcich deberá designar las autoridades que administrarán los bienes de la cooperativa durante el proceso concursal y establecer el cronograma de presentación de los acreedores. En paralelo, se analizarán alternativas para preservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo y mantener operativas aquellas unidades de negocio que resulten viables.
- Pasivo estimado en torno a los US$ 120 millones.
- Proceso de quiebra a cargo del juez comercial Marcelo Gelcich.
- Preocupación en productores y trabajadores vinculados a la cadena láctea.
