El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) enfrentará este viernes 24 de abril una jornada sin precedentes en sus 153 años de historia. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) confirmó un paro total de actividades que incluirá un «apagón informático» entre las 5 y las 12 horas. La medida de fuerza surge como respuesta directa al despido de 140 trabajadores la semana pasada y ante la amenaza de que la cifra de cesantías ascienda a 240 para finales de este año.
La interrupción del servicio técnico y de difusión de datos supone un riesgo crítico para diversas actividades económicas y civiles. Durante las siete horas que dure la medida, no se emitirán pronósticos, partes meteorológicos ni alertas tempranas. Esta falta de información técnica afectará de manera directa a la navegación marítima y fluvial, así como al sector agropecuario, que quedará vulnerable ante posibles fenómenos climáticos extremos sin aviso previo.
Uno de los puntos de mayor tensión se encuentra en el sector aeronáutico. La seguridad de los vuelos comerciales y privados depende de la actualización minuto a minuto de las condiciones de visibilidad y techos de nubes. Sin estos reportes oficiales, la operatividad en los aeropuertos se verá seriamente comprometida, afectando los cronogramas de vuelos previstos para las primeras horas del viernes en todo el país, incluyendo el servicio matutino en la provincia de La Rioja.
A nivel local, la crisis del organismo impacta con fuerza en las estaciones riojanas. Sergio Morán, meteorólogo de la provincia, detalló en MEDIOS RIOJA, que de los 140 contratos dados de baja en esta primera etapa, tres corresponden a personal local: dos en Chamical y uno en la capital riojana. Esta reducción de personal no solo genera incertidumbre laboral, sino que degrada la capacidad operativa de las estaciones, que pierden su capacidad de monitoreo continuo.
La falta de personal está empujando al SMN hacia la creación de «puntos ciegos» informativos. En La Rioja Capital, la reducción de la planta de siete a seis trabajadores imposibilita el cumplimiento de las guardias de 24 horas, limitando el esquema laboral de 6 a 21 horas. Esta situación ya es una realidad en Chamical, donde durante la madrugada no existe vigilancia meteorológica, dejando un vacío de datos críticos durante un tercio del día.
Desde el gremio advierten que este apagón es solo el inicio de un plan de lucha que podría profundizarse en las próximas semanas si no se concretan las reincorporaciones. Mientras el personal de planta permanente manifiesta su solidaridad e incertidumbre, la comunidad científica y los sectores dependientes de la meteorología observan con preocupación cómo el desmantelamiento de los cuadros técnicos afecta la seguridad nacional y el servicio público esencial.-
