A casi dos meses del inicio formal del período ordinario, la Legislatura bonaerense sigue sin lograr poner en marcha su engranaje básico. La falta de conformación de las comisiones mantiene paralizado el circuito parlamentario y condiciona tanto al oficialismo como a la oposición, mientras en el Senado provincial crecen las versiones de una posible sesión para el jueves 7 de mayo, atada a un acuerdo político que aún no aparece.
En ese marco, desde la Cámara alta dejaron trascender que la vicegobernadora Verónica Magario evalúa oficializar este lunes la convocatoria, junto con el decreto que definiría la integración de las 27 comisiones permanentes. La decisión no es menor: sin comisiones no hay despacho de proyectos, y sin despacho no hay temario posible para sesionar.
El dato expone la magnitud del parate. En lo que va de 2026, Diputados y el Senado solo lograron coincidir en una sesión especial por el Día de la Memoria, Verdad y la Justicia, sin tratamiento de iniciativas. Desde entonces, la actividad legislativa quedó reducida a negociaciones que, por ahora, no logran traducirse en funcionamiento concreto.
El principal obstáculo se concentra dentro de Fuerza Patria. La disputa entre el espacio referenciado en Axel Kicillof, La Cámpora y el Frente Renovador mantiene trabado el reparto de lugares en las comisiones estratégicas, donde se define el ritmo y la orientación del trabajo legislativo.
En el Senado, algunas posiciones parecen encaminadas. Marcelo Feliú seguiría al frente de Presupuesto e Impuestos, alineado con el Gobernador, mientras que Emmanuel González Santalla conservaría Asuntos Constitucionales y Acuerdos, pese a las presiones para desplazarlo. La incógnita más fuerte gira en torno a Legislación General, tras la salida de Gustavo Soos, una silla clave en la arquitectura parlamentaria.
El Movimiento Derecho al Futuro reclama mayor representación en función del liderazgo de Kicillof, mientras que desde La Cámpora sostienen que la centralidad política de Magario debería traducirse en mayor control de los espacios de decisión. En paralelo, el Frente Renovador busca capitalizar su crecimiento en la Cámara alta —pasó de un senador a tres— y exige mayor incidencia en el esquema.
La tensión no es nueva, pero se profundizó desde febrero, cuando el kirchnerismo logró quedarse con la vicepresidencia primera del Senado y ubicar a Sergio Berni al frente del bloque. Ese antecedente reconfiguró el equilibrio interno y dejó abiertas nuevas disputas por el control de las comisiones.
Fuentes legislativas admiten que la resolución podría llegar por una definición directa de Magario si no hay consenso. En ese sentido, no se descarta que la vicegobernadora avance con un decreto para destrabar la situación, en línea con versiones que ya hablaban de un eventual “dedazo” para ordenar el tablero.
Mientras tanto, la posibilidad de sesionar el jueves próximo genera más dudas que certezas. Desde la oposición relativizan el escenario. “Pensar eso sería ser muy optimista”, deslizaron, marcando la distancia entre las versiones oficiales y el estado real de las negociaciones.
Incluso dentro del propio Senado reconocen que todavía hay cuestiones pendientes, como la definición de los representantes en la bicameral del FEFIM, un paso previo que debería resolverse por decreto. “Aún no lo discutimos, aunque no sería raro que elija entre cuatro paredes. Y si eso pasa, generaría mayor malestar”, señalaron desde la Cámara alta.
En paralelo, circula un borrador de modificación del proyecto de ley vinculado a ese fondo, lo que abre otra discusión legislativa que también depende de que las comisiones estén en funcionamiento. Algunas voces incluso mencionan la posibilidad de que el Ejecutivo impulse una nueva iniciativa, aunque dentro del oficialismo relativizan ese camino.
El impacto del parate ya se siente en la gestión. Proyectos impulsados por Kicillof, como la ley de producción pública de medicamentos, siguen sin tratamiento, al igual que iniciativas opositoras sobre reformas electorales, el funcionamiento del IOMA o cambios en el sistema judicial.
En Diputados, el escenario está atado a lo que ocurra en el Senado. Si bien hay avances parciales en el armado de comisiones, la falta de definiciones políticas frena cualquier formalización. A eso se suma el ruido interno en bloques opositores como La Libertad Avanza, que también demora el cierre del esquema.
Con mayo en marcha, la Legislatura bonaerense enfrenta su primer test real para salir del estancamiento. La eventual sesión del jueves aparece como una señal posible, pero condicionada a una negociación que todavía no logra cerrarse y que mantiene en pausa una agenda atravesada por temas sensibles en salud, seguridad y producción.
