La crisis se profundiza con 220 puestos de trabajo que permanecen en riesgo inminente. Desde el gremio FONIVA advierten que la apertura de importaciones y el desplome del consumo son los principales detonantes del ajuste.
El Parque Industrial de La Rioja atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos tiempos. Según datos alarmantes difundidos por la Asociación de Trabajadores de la Industria de la Vestidura y Afines (FONIVA), el sector textil ha sufrido la pérdida de 525 puestos de trabajo en un lapso de apenas dos años, evidenciando un proceso de desinversión y achique que no parece encontrar techo.
La preocupación gremial y social se agrava al considerar que la cifra de despidos podría incrementarse en el corto plazo. Actualmente, otros 220 operarios se encuentran en una situación de vulnerabilidad laboral directa, con sus puestos en peligro debido a la caída de la producción en las plantas locales.
Los factores de la crisis
Desde la conducción de FONIVA señalaron con claridad las dos causas que han «asfixiado» a la industria riojana:
- Caída del consumo: El fuerte deterioro del poder adquisitivo de la población ha impactado de lleno en la demanda de indumentaria, provocando un excedente de stock que las fábricas no logran colocar en el mercado.
- Apertura de importaciones: La llegada de productos extranjeros ha generado una competencia que el sector califica como «desleal», debido a las asimetrías de costos que impiden a la manufactura nacional competir en precios.
Panorama incierto
El impacto de esta sangría laboral no solo afecta a las familias directamente involucradas, sino que golpea el corazón del consumo interno de la provincia. Las medidas de contingencia, que incluyen suspensiones y adelanto de vacaciones, ya no resultan suficientes para contener el impacto de las políticas macroeconómicas actuales.
Mientras el sector permanece en estado de alerta, desde los gremios insisten en la necesidad de políticas que protejan el empleo industrial y reactiven el mercado interno para frenar lo que definen como un «goteo incesante» de cesantías en uno de los polos productivos más importantes de la región.
