El ajuste impulsado por el Gobierno nacional alcanza a 46 áreas protegidas y amenaza partidas destinadas a brigadistas, prevención de incendios, controles ambientales y mantenimiento turístico.
El gobierno de Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica tras oficializar un fuerte recorte presupuestario sobre la Administración de Parques Nacionales (APN), una decisión que impacta de lleno en áreas protegidas de todo el país, incluso en regiones que todavía arrastran consecuencias de incendios forestales devastadores.
La medida fue formalizada mediante la Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El ajuste eliminó $2.557.311.667 destinados al funcionamiento de la Administración de Parques Nacionales y golpeó partidas vinculadas a prevención de incendios, controles ambientales, mantenimiento operativo y servicios básicos para visitantes.
El recorte cayó sobre 46 parques nacionales, reservas naturales y monumentos protegidos distribuidos en distintas provincias argentinas. Entre ellos aparecen algunos de los destinos turísticos más emblemáticos del país y ecosistemas considerados estratégicos para la conservación ambiental.
El ajuste llegó incluso a zonas castigadas por el fuego
Uno de los casos que más cuestionamientos generó fue el del Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, que perdió más de 70 millones de pesos pese a haber sido una de las áreas más afectadas por los incendios forestales registrados en la Patagonia.
El parque, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, sufrió importantes daños en sectores boscosos y desde hace meses trabajadores y brigadistas vienen alertando sobre la falta de recursos para reforzar tareas de prevención y vigilancia.
Según explicaron trabajadores de Parques Nacionales, el recorte compromete patrullajes, monitoreo ambiental y controles sobre actividades ilegales como la caza furtiva y la tala clandestina. También advierten dificultades para sostener infraestructura mínima en plena temporada turística.
La preocupación se amplifica porque la decisión llega después de un verano atravesado por incendios forestales en distintas provincias y en medio de reiteradas advertencias de especialistas sobre el impacto del cambio climático y las altas temperaturas en áreas protegidas.
El parque que sufrió el mayor recorte fue el Nahuel Huapi, el segundo más grande del país, que perderá más de 190 millones de pesos respecto del presupuesto originalmente previsto para 2026.
Detrás aparece el Parque Nacional Lanín, con una quita superior a los 156 millones de pesos. También quedaron entre los más afectados el Parque Nacional Los Glaciares, que resignará más de 77 millones; el Parque Nacional Iguazú, con una reducción de más de 41 millones; y el Parque Nacional Tierra del Fuego, que perderá otros 37 millones.
La poda presupuestaria también alcanzó al Parque Nacional Talampaya, al Parque Nacional Iberá, al Parque Nacional El Palmar, al Parque Nacional El Impenetrable y al Parque Nacional Campos del Tuyú, entre muchos otros espacios protegidos.
En la Patagonia también quedaron alcanzados el Parque Nacional Lago Puelo, el Parque Nacional Patagonia, el Parque Nacional Monte León, el Parque Nacional Perito Moreno, el Parque Nacional Islote Lobos y distintas reservas marinas costeras administradas de manera conjunta entre Nación y provincias.

Impacto sobre turismo, brigadistas y conservación
La reducción de fondos no se limita únicamente a tareas administrativas. Las partidas alcanzadas por el ajuste incluyen combustible para móviles, mantenimiento de senderos, infraestructura de campings, controles de acceso, monitoreo de fauna silvestre y programas de preservación ambiental.
En varias áreas protegidas ya venían denunciando falta de personal y dificultades para sostener tareas básicas. Ahora, trabajadores del sector advierten que la situación podría agravarse en plena temporada alta de turismo y frente al riesgo creciente de incendios forestales.
El sistema nacional de parques protege millones de hectáreas de bosques, glaciares, humedales, selvas y ecosistemas marinos. Además de preservar biodiversidad y especies amenazadas, muchas de estas áreas sostienen economías regionales enteras vinculadas al turismo, la hotelería y el empleo local.
El ajuste también alcanzó espacios emblemáticos del norte argentino como el Parque Nacional Calilegua, el Parque Nacional Baritú, el Parque Nacional Los Cardones y el Parque Nacional Aconquija. También quedaron bajo la motosierra presupuestaria el Parque Nacional El Leoncito y el Parque Nacional San Guillermo, dos reservas estratégicas para la conservación de ecosistemas altoandinos.
Una poda más amplia que alcanzó salud, ciencia y obras
La reducción sobre Parques Nacionales forma parte de una modificación más amplia del Presupuesto 2026 impulsada por el Gobierno nacional. Dentro del mismo paquete de ajustes también aparecieron recortes millonarios sobre programas de acceso a medicamentos, investigación científica, infraestructura vial y políticas sanitarias.
Entre ellos figuran más de $5.000 millones menos para investigación y tratamiento del cáncer, fuertes reducciones en programas de medicamentos y recortes para organismos científicos y estadísticos.
Motosierra Milei
En el caso de los parques, organizaciones ambientales cuestionan que el ajuste avance justamente sobre áreas sensibles en un contexto donde crecen los incendios forestales, la presión sobre recursos naturales y las denuncias por falta de controles.
El mapa de los recortes terminó abarcando prácticamente todas las regiones del país: desde el Parque Nacional Quebrada del Condorito y el Parque Nacional Ansenuza hasta el Parque Nacional Copo, el Parque Nacional Mburucuyá, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos y el Parque Nacional Los Arrayanes.
Mientras desde la Casa Rosada defienden la política de ajuste fiscal, crecen las advertencias por el deterioro operativo de áreas protegidas consideradas claves para el patrimonio ambiental argentino. La polémica escala todavía más porque el recorte no dejó afuera ni siquiera a parques que venían de enfrentar incendios devastadores y pérdidas ambientales históricas.
