El jefe de Gobierno porteño rechazó la chicana del libertario, quien había dicho que una postulación de Mauricio Macri terminaría beneficiando al kirchnerismo.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, le plantó cara con firmeza al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, luego de que el legislador de La Libertad Avanza (LLA) lanzara una dura descalificación contra el expresidente Mauricio Macri, asegurando que una eventual postulación suya de cara a las presidenciales de 2027 «le haría un favor al kirchnerismo».
«No comparto. Todo el mundo tiene derecho a competir y hacer su aporte. Eventualmente habrá que ver cómo se compite y a favor de quién», retrucó el mandatario de la Ciudad de Buenos Aires en declaraciones radiales este domingo.
El primo del fundador del PRO no dejó pasar el dardo discursivo y plantó una bandera de autonomía para su partido, recordando que el espacio que conduce posee un peso territorial propio que no pretende diluirse bajo la sombra del oficialismo libertario. «El PRO, sin dudas, tiene un lugar en la política argentina. Gobernamos tres provincias, muchas intendencias y pasamos por el Gobierno haciendo nuestro aporte, sembrando algunas de las semillas que después terminaron de germinar», remarcó con énfasis.
La tajante respuesta de Jorge Macri fue una réplica directa a Menem, quien en una entrevista tildó al expresidente de ser «un exmandatario que no pudo reelegir» y que fracasó en su intento de terminar con el populismo en 2019.
Menem había argumentado que, dada esa experiencia, el actual líder del PRO debería centrarse exclusivamente en apuntalar las reformas de Javier Milei en lugar de buscar un segundo mandato, ya que una división del voto opositor al peronismo podría propiciar el retorno de la escudería K al poder.
Lejos de ceder ante esa presión, Jorge Macri defendió el ADN histórico de su espacio y fijó una posición ambiciosa para el mediano plazo: «Mi deseo es que el PRO cuente con candidatos propios para las elecciones de 2027, tanto en la presidencia como para las provincias e intendencias. No queremos volver al pasado».
No obstante, y consciente de que la gobernabilidad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires requiere de un puente aceitado con la Casa Rosada, el jefe de Gobierno buscó balancear su discurso para evitar una ruptura prematura que complique la gestión diaria.
«Está claro que nosotros somos muy celosos de que vuelva el kirchnerismo. Siempre estuvimos en la vereda del frente. Cómo se resuelva el escenario electoral el año que viene o en 2027 es algo para lo que falta un montón. Mi deseo hoy es que al Gobierno nacional le vaya bien, porque así a la Ciudad le va bien y, si nos va bien a nosotros, también le va bien al país», concluyó, dejando en claro que el respaldo legislativo al proyecto libertario sigue en pie, pero con condiciones bien marcadas.
