La Paz se encuentra totalmente bloqueada en el marco de una fuerte represión que ya registra muertos, heridos y casi un centenar de detenidos. El exdiplomático argentino analizó el trasfondo de las protestas que acorralan al gobierno de derecha.
El exembajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro, dialogó con MEDIOS RIOJA, y brindó un crudo panorama sobre la profunda crisis social y política que atraviesa el vecino país. Según explicó, las políticas de corte derechista del presidente Paz Pereira desencadenaron una ola de protestas sectoriales que terminaron unificándose en un reclamo masivo, el cual mantiene actualmente a la ciudad de La Paz bajo un bloqueo total y un escenario de extrema violencia institucional.
«Esto comenzó a generar acciones y protestas sectoriales. Las juntas vecinales, que son una organización con bastante arraigo, comenzaron a protestar por el aumento de precios de alimentos y combustibles», detalló Basteiro. A esto se sumó el malestar social por un convenio gubernamental que permitió el ingreso de combustibles de mala calidad, afectando directamente al parque automotor de los ciudadanos.
El conflicto por la tierra y la marcha atrás del gobierno
El detonante que terminó por encender el conflicto generalizado en las zonas rurales fue un decreto que modificaba el régimen de tenencia de tierras de los campesinos. «La tierra pertenece a las familias, no puede ser vendida ni comprada por ningún sector productivo. Se modificó esa ley para permitir el ingreso de agroexportadores, lo que generó la inmediata protesta de los sectores campesinos», señaló el exembajador.
Ante la magnitud de las manifestaciones y la presión social, el Ejecutivo boliviano se vio obligado a dar marcha atrás. «Por la opresión, tuvieron que bajar la ley, y el gobierno sumó repudios tanto por derecha como por izquierda», analizó Basteiro. Sin embargo, la derogación no frenó la escalada: los pequeños reclamos locales se unificaron y la situación derivó en una fuerte represión que ya arroja un saldo de muertos, heridos y al menos 90 personas detenidas.
Un escenario impredecible y sin liderazgos claros
Como consecuencia de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad, la totalidad de las organizaciones sindicales, campesinas e indígenas confluyeron en un pedido unánime: la renuncia del presidente Paz Pereira.
«No lo veo fuerte, pero en Bolivia es impredecible lo que puede llegar a suceder. Paz Pereira es un presidente débil, sin bancada propia, y con no más de una docena de legisladores que le responden», afirmó el exdiplomático.
A la debilidad parlamentaria se le suma una severa crisis interna de poder y la falta de respaldo territorial, evidenciada en la última elección donde alcaldes opositores se impusieron en más de 300 alcaldías. «Muchos de los legisladores oficiales se referenciaban en el vicepresidente, quien hoy está enfrentado al presidente. Hasta ahora había gobernado con partidos de derecha que ahora se abren y le quitan el apoyo», argumentó.
Finalmente, Basteiro destacó la particularidad de este estallido social, caracterizado por la ausencia de un liderazgo único que capitalice el descontento: «Bolivia hoy no tiene liderazgos, y no hay ningún dirigente social que se haga dueño de este conflicto».
En ese sentido, aclaró que la figura del expresidente Evo Morales no tiene el peso decisivo en esta oportunidad. «Evo Morales tiene su fuerza territorial en Cochabamba y en el Trópico, pero este conflicto inició y se desarrolla en La Paz, que es el altiplano, donde mandan principalmente las comunidades indígenas. En este escenario, Evo no influye demasiado», concluyó.
