En el marco del 435° aniversario de la fundación de la Ciudad de La Rioja, el profesor e historiador Ariel López reflexionó sobre el rol fundamental que tuvo la provincia en la construcción del Estado nacional, la relevancia de sus grandes próceres y la urgente necesidad de saldar una deuda histórica en el sistema educativo local.
«Hay mucho desconocimiento de la historia riojana», advirtió López, señalando que existe una marcada insuficiencia de nuestra historia en la currícula escolar, lo que debilita el conocimiento de las nuevas generaciones sobre el peso político y cultural de su propia tierra.
Forjadores de la identidad nacional
La contribución de La Rioja al país no se limitó únicamente a las batallas por el federalismo; se extendió al pensamiento, la innovación y la cultura. López destacó a tres de las figuras riojanas más relevantes de la escena nacional:
- Facundo Quiroga: Clave en la conformación del ideario federal y la organización política del interior.
- Joaquín V. González: Uno de los intelectuales, juristas y educadores más brillantes que dio el país, fundador de la Universidad Nacional de La Plata.
- Vicente Almandos Almonacid: Pionero de la aviación nacional y héroe de la Primera Guerra Mundial.
Además de estos grandes nombres, el historiador recordó un hito educativo y social revolucionario: La Rioja fue el primer lugar donde se propuso el uso del guardapolvo blanco, una iniciativa de la maestra riojana Julia Crespo que luego se replicó en todo el país como un símbolo de igualdad y educación pública.
El peso de la historia contemporánea
Al analizar los últimos 50 años de la vida institucional y política riojana, López no dudó en señalar el impacto de la figura del expresidente: «Carlos Menem estuvo en los acontecimientos más importantes de la provincia en el último medio siglo», marcando una era ineludible para comprender la historia contemporánea local y nacional.
Finalmente, el profesional instó a revalorizar no solo el pasado político y militar, sino también a los referentes riojanos en el ámbito cultural y deportivo que continúan llevando la identidad de la provincia a lo más alto. La celebración de este nuevo aniversario, concluyó, debe ser un llamado a profundizar el orgullo riojano desde el conocimiento y las aulas.
