El abogado querellante, David Calipo, dialogó con MEDIOS RIOJA, y celebró el rechazo de los recursos de la defensa, que intentaba anular el proceso cuestionando la cadena de custodia. «Es una caricia a la víctima que esperó durante muchos años», afirmó, aunque lanzó una dura crítica por la demora del sistema y el beneficio de prisión domiciliaria otorgado previamente.
El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) dictó una resolución clave al dejar firme la histórica condena a 35 años de prisión de cumplimiento efectivo contra Alfredo Chade, hallado culpable de múltiples delitos de abuso sexual agravado en perjuicio de una menor de edad. La decisión del máximo tribunal cierra definitivamente las instancias de apelación de la defensa y ratifica la contundencia de las pruebas recolectadas.
Tras conocerse el fallo, el abogado querellante particular, Dr. David Calipo, expresó su profundo alivio y respaldó la actuación del TSJ, señalando que la estrategia del imputado consistía en aferrarse a tecnicismos formales para dilatar el desenlace. «La defensa buscaba agarrarse de cualquier intento de defensa y todo fue categóricamente rechazado», explicó el letrado en declaraciones de prensa.
El principal argumento defensivo apuntaba a impugnar el procedimiento penal bajo el pretexto de que no se había protegido estrictamente la cadena de custodia de los elementos probatorios. Sin embargo, Calipo fue tajante al desestimar este planteo, recordando las características excepcionales del material incriminatorio: «Estamos hablando de una persona que se filmaba ella misma cometiendo los delitos de abuso sexual. Eran más de 100 videos filmados por él, abusando de la menor. Es una prueba contundente y conducente».
«Es un perverso, un sociópata que abusó de una niña que le brindó su amor puro. La confirmación del TSJ es una caricia a la víctima que esperaba, durante muchos años, una respuesta», manifestó con dureza el querellante.
Cuestionamientos a la prisión domiciliaria y la demora judicial
A pesar de su conformidad con la resolución de la máxima autoridad judicial de la provincia, el querellante no ocultó sus críticas hacia algunas determinaciones previas en la causa, en particular contra los beneficios procesales concedidos a Chade. Calipo apuntó directamente contra la actuación de la etapa de instrucción: «La jueza Virginia Illanes le brindó en su momento la prisión domiciliaria», cuestionó, evidenciando las tensiones y contradicciones sufridas a lo largo de la tramitación del expediente.
Finalmente, el abogado invitó a la reflexión sobre los tiempos de resolución del sistema penal, poniendo el foco en el crecimiento de la víctima bajo la sombra de la impunidad temporal. «Esa víctima, cuando todo comenzó, era una criatura; ahora ya es una adolescente. La justicia tardía, deja de ser justa», concluyó de forma reflexiva, sentando un firme reclamo por mayor celeridad en los procesos que vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
