El presidente de la Cámara de la Construcción, Héctor Spallanzani, presentó una iniciativa que busca hacer frente a la severa parálisis que afecta al sector debido al contexto económico actual. La propuesta, según explicó en MEDIOS RIOJA, contempla un esquema de financiamiento público-privado que involucre de forma coordinada a tres actores clave: las empresas constructoras, el Estado provincial y los futuros adjudicatarios.
El objetivo central de este proyecto es destrabar la ejecución de soluciones habitacionales en territorio riojano, en medio de un escenario financiero complejo tanto a nivel nacional como provincial.
Tres partes para un desarrollo inmobiliario social
Spallanzani detalló que el mecanismo propuesto funcionaría de manera similar a un desarrollo inmobiliario privado, pero con un fuerte sentido social:
- Las empresas: Se encargarían de financiar los costos iniciales de la ejecución de las obras.
- Los adjudicatarios: Aportarían fondos de manera anticipada y mediante cuotas mensuales para reintegrar la inversión.
- El Gobierno: Actuaría como el articulador estatal y garante del sistema.
«Hay tres partes interesadas en que esto suceda: el gobierno, las empresas y los adjudicatarios. Es transitar un camino en esta difícil situación económica y financiera», explicó el referente empresarial.
El plan piloto: Terminar 800 viviendas
Como punto de partida, la Cámara propone aplicar este modelo sobre el stock de obras paralizadas. Actualmente existen casi 800 casas sin terminar en la provincia, las cuales podrían servir como prueba piloto para testear la eficacia del sistema antes de avanzar hacia nuevos proyectos desde cero.
Respecto a la habitual polémica en torno a la adjudicación de viviendas sociales, Spallanzani aclaró que ese segmento requeriría una política diferenciada, la cual debería sustentarse con los fondos del FONAVI (Fondo Nacional de la Vivienda).
Diálogo abierto y debilidad del sistema
A pesar del entusiasmo por la propuesta, el titular de la Cámara reconoció que la implementación no será sencilla. «El sistema argentino es débil», advirtió, señalando que, si bien mantienen conversaciones constantes con el Secretario de Vivienda, todavía falta una definición concreta y un área específica que se aboque exclusivamente a coordinar este tipo de alternativas de financiamiento mixto.
Aun con las dificultades técnicas y burocráticas para ponerlo en marcha, Spallanzani aseguró que desde la institución continuarán diagramando el sistema para ofrecer una salida viable a la crisis habitacional y laboral que sufre el sector.
