Así lo adelantó la concejala Marcela Martínez integrante de la Comisión de Servicios Públicos, a MEDIOS RIOJA. Aseguran que las ordenanzas vigentes quedaron obsoletas tras 28 años sin modificaciones. El proyecto exigirá seguros al día, aptos médicos estrictos y ambulancias equipadas, pese al fuerte impacto económico que genera en los clubes de barrio.
El Concejo Deliberante avanza firmemente en el diseño de una nueva herramienta legislativa que promete cambiar las reglas de juego para el deporte amateur en la ciudad. La Comisión de Servicios Públicos analiza un proyecto de ordenanza integral que busca actualizar, ampliar y endurecer los controles sobre las canchas de alquiler, los torneos amateurs y los eventos recreativos.
La concejala Marcela Martínez, integrante de la mencionada comisión, fue categórica al explicar la urgencia del debate: «Planteamos poder ampliar y aggiornar las reglamentaciones vigentes porque son del año 1998. En este tiempo han nacido nuevas disciplinas amateurs y necesitamos modificar las ordenanzas para que no ocurran desgracias».
El drama de los costos sanitarios: entre la vida y el bolsillo
Uno de los puntos más complejos de la discusión radica en la infraestructura médica que se exige para cada evento. Actualmente, la normativa estipula la presencia de profesionales y ambulancias, pero la realidad del sector informal y de los clubes de barrio choca de frente con la economía actual.
Según detalló Martínez, contratar un sistema de emergencias privado hoy oscila entre los 140.000 y 150.000 pesos por hora, una cifra que asfixia a las instituciones sin fines de lucro que organizan estos torneos.
Sin embargo, la edila advirtió que la falta de presupuesto no puede ser una excusa para la desidia generalizada. De hecho, reveló que se están investigando graves irregularidades en el sector: «Tenemos el gran problema de que las ambulancias que llegan no siempre están en condiciones. Actualmente se está verificando un caso donde se investiga si la ambulancia que asistió a un hombre tenía o no tubos de oxígeno».
«No hay que negociar la seguridad ni la higiene bajo ningún punto de vista, pese a la situación económica actual», enfatizó Martínez.
Los tres ejes de la nueva ordenanza
El legislativo municipal pretende «hilar fino» en la recopilación de toda la normativa deportiva para exigir tres requisitos indispensables a propietarios y organizadores por igual:
- Seguridad e Higiene: Control estricto de las condiciones sanitarias y edilicias de las canchas.
- Cobertura Legal: Seguros al día obligatorios, con alcance tanto para los jugadores en cancha como para los espectadores que asisten a los predios.
- Responsabilidad civil delimitada: Reglas claras sobre las obligaciones que les caben a las personas que organizan el torneo y a los dueños que alquilan las instalaciones.
El fin del «amiguismo» y la responsabilidad del jugador
La iniciativa no solo apunta a los empresarios de la noche deportiva, sino también a la conciencia de los ciudadanos. Martínez apeló a la responsabilidad individual a la hora de ingresar a un campo de juego, especialmente en personas adultas que arrastran conductas sedentarias o factores de riesgo de manera previa.
«Necesitamos que tengan la responsabilidad de solicitar todos los controles médicos y que no prime el amiguismo a la hora de presentar un apto físico. Hay gente con problemas cardíacos que viene arrastrando una conducta que le puede ocasionar un problema severo. No es algo ante lo que podamos mirar para otro lado», sentenció la concejala.
Presión sobre el Ejecutivo
Finalmente, desde la Comisión de Servicios Públicos recordaron que el rol del Concejo es puramente legislativo y que la efectividad de la norma dependerá del Municipio.
«Nosotros no somos el Ejecutivo, nosotros legislamos y damos las herramientas para que se puedan hacer los controles previos. Una vez que tengan la ordenanza en regla, el Ejecutivo municipal deberá tener una mirada mucho más seria, severa y pertinente para este tipo de casos», concluyó Martínez, anticipando que la norma también prevé abrir el debate para regular otras actividades desatendidas en la vía pública, como el uso de los monopatines eléctricos y la actualización de los protocolos en las carreras de autos y bicicletas.
