En el marco del Día de las Maestras Jardineras, Sonia Bonetto, supervisora de Nivel Inicial del Ministerio de Educación, reflexionó sobre el legado de Rosario Vera Peñaloza, los desafíos de la inclusión en el aula y una realidad que viene transformando el sistema educativo provincial de manera sostenida: el descenso en la tasa de natalidad.
«Rosarito fue una adelantada a su época. Hoy tenemos un gran desafío porque un docente que se recibe tiene que saber que en el aula se va a encontrar con una diversidad plena, abrazar a todos por igual, y hacer que el niño que más lo necesita sienta ese acompañamiento», expresó Bonetto, destacando el rol del jardín como una ventana de oportunidades para la infancia.
El impacto de la baja natalidad en las aulas
La funcionaria detalló que la disminución en el número de nacimientos no es un fenómeno reciente, sino una tendencia que viene registrando de forma personal desde el año 2014, coincidiendo con una mayor urbanización en la provincia y los nuevos proyectos de vida de las familias jóvenes.
Este escenario demográfico impacta directamente en la matrícula actual de los establecimientos escolares, llegando a registrarse salas con apenas seis niños en zonas de La Rioja Capital.
Reorganización escolar y estabilidad laboral
Ante la preocupación de los docentes por la falta de alumnos y el temor a perder sus fuentes de trabajo, la supervisora transmitió tranquilidad y explicó cómo se está abordando la situación desde la cartera educativa:
- Sin pérdida de cargos: Desde el Gobierno provincial se solicitó expresamente que no se aplique la normativa de cierre de forma estricta o directa.
- Proceso de reubicación: Se está trabajando de manera activa en la reorganización y reasentamiento del personal docente en las distintas zonas de Capital.
- Mirada positiva: Bonetto instó a la comunidad educativa a no observar estos cambios desde el caos, sino como una realidad que atraviesa a la sociedad.
Finalmente, la supervisora subrayó el impacto pedagógico positivo de este fenómeno, asegurando que contar con grupos más reducidos en las salas permite un seguimiento personalizado y mejora sustancialmente la calidad educativa que reciben los niños riojanos.
