Así lo confirmó Óscar Carrizo, presidente de la Cámara de Industriales Panaderos de la provincia a MEDIOS RIOJA. Los insumos del sector aumentaron más del 100% en las últimas tres semanas. «La gente va con lo que tiene en el bolsillo», lamentó.
La crisis económica se hace sentir con fuerza en la mesa de los riojanos. Tras un fuerte incremento en los costos de producción, la Cámara de Industriales Panaderos de La Rioja confirmó que ya rige en la provincia un aumento del 15% en el precio del pan y del 28% en las especialidades.
Con este nuevo esquema, el kilo de pan francés pasó a tener un valor sugerido que oscila entre los $2.200 y los $2.600.
Óscar Carrizo, titular de la entidad, graficó el difícil panorama que atraviesa el sector y cómo impacta de lleno en los hogares: «A la gente no le alcanza. Van con lo que tienen en el bolsillo a comprar pan; vienen con mil o 1.500 pesos y llevan lo que se puede. Cada vez les alcanza menos», explicó en declaraciones radiales, remarcando que el consumo viene sufriendo una baja sostenida.
La paradoja de los costos: 100% de aumento en tres semanas
La principal preocupación de los panaderos radica en la disparidad entre la inflación general y el costo real de sus materias primas. A pesar de que los índices oficiales muestran una desaceleración en torno al 3%, la realidad intramuros de las panaderías es alarmante. «En tres semanas, los insumos nos subieron más del 100 por ciento», alertó Carrizo.
El dirigente empresarial aclaró que las panaderías de la provincia venían haciendo un esfuerzo importante para congelar los precios, buscando no afectar el mostrador:
«Nosotros no queremos subir, es un dolor de cabeza porque es el principal insumo de la canasta básica. Tuvimos este incremento ahora, pero anteriormente estuvimos ocho meses sin aumentar».
Finalmente, Carrizo desmarcó la situación de la gestión provincial, asegurando que la suba de la harina, los servicios y los combustibles responde a una dinámica global. «No es un problema de la provincia, es un problema a nivel nacional», concluyó, sembrando incertidumbre sobre cómo seguirá el nivel de ventas en los próximos meses si la pérdida del poder adquisitivo no encuentra un freno.
