Patricia Bullrich puso a disposición de Javier Milei su renuncia como jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, luego de diferenciarse de la postura del Gobierno por el retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal. El Presidente rechazó el ofrecimiento y, por ahora, la senadora continuará al frente de la bancada oficialista.
El movimiento abrió una tensión dentro del oficialismo en la Cámara alta. Bullrich comunicó que no acompañaría la decisión de la Casa Rosada de frenar la postulación de Michelli, cuyo pliego estaba en debate en el Senado. La posición de la legisladora generó ruido político porque se apartó de la instrucción del Ejecutivo en un tema sensible para la estrategia parlamentaria del Gobierno.
Tras conversar con Milei, Bullrich expresó públicamente que reconoce la facultad constitucional del Presidente para proponer y retirar pliegos, pero sostuvo que también considera parte de su responsabilidad política expresar sus principios como dirigente e integrante del espacio oficialista.
La discusión por el pliego de Michelli
El conflicto se originó por la decisión del Gobierno de retirar la candidatura de María Verónica Michelli para un cargo judicial. La medida generó cuestionamientos dentro del propio bloque libertario, especialmente por los motivos atribuidos al veto de la postulante.
Bullrich se diferenció de esa decisión y adelantó que no acompañaría el retiro del pliego. Esa postura tuvo impacto inmediato en la bancada de La Libertad Avanza, donde algunos legisladores respaldaron su posición, otros marcaron diferencias y varios quedaron a la espera de una definición política más clara.
La senadora justificó su postura en la necesidad de sostener gestos institucionales y republicanos. En paralelo, dentro del bloque comenzaron a aparecer interrogantes sobre el margen de libertad que podrían tener otros legisladores oficialistas frente a decisiones del Poder Ejecutivo.
El episodio también expuso tensiones sobre el funcionamiento interno de la bancada y sobre el vínculo entre los senadores libertarios, la Casa Rosada y las áreas del Gobierno que intervienen en la selección y tratamiento de los pliegos judiciales.
Una señal interna en el oficialismo
La renuncia ofrecida por Bullrich no fue aceptada por Milei, pero el gesto dejó una señal política hacia adentro del oficialismo. La exministra de Seguridad, que ahora conduce el bloque libertario en el Senado, buscó despegar su posición personal e institucional sin romper con el Presidente.
Por el momento, no hay señales de una salida de Bullrich de la conducción de la bancada. Sin embargo, el bloque quedó en estado de deliberación y deberá ordenar una postura común frente al tratamiento del pliego y ante futuras votaciones sensibles.
El caso también puede tener impacto en la relación del oficialismo con sectores dialoguistas del Senado, que hasta ahora fueron claves para acompañar parte de la agenda legislativa del Gobierno. La discusión por la candidata judicial podría complicar ese esquema si el conflicto escala o si la bancada libertaria no logra unificar criterios.
La Casa Rosada, en tanto, busca evitar que la diferencia interna derive en una crisis mayor. El rechazo de Milei a la renuncia de Bullrich apunta a mantener la conducción del bloque y a contener una discusión que se abrió en un momento en el que el Gobierno necesita sostener apoyos parlamentarios.
El desafío para La Libertad Avanza será ordenar la bancada sin profundizar las diferencias internas. La postura de Bullrich dejó planteado un límite político dentro del oficialismo, pero también abrió una pregunta más amplia sobre cómo se resolverán las tensiones entre disciplina partidaria, estrategia legislativa y posicionamientos individuales en el Senado.
