La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que el consumo por el Día del Padre registró una contracción del 0,3% interanual. El sector advierte por el deterioro del poder adquisitivo y el creciente pesimismo social ante la falta de recuperación económica.
El tradicional festejo por el Día del Padre no logró cortar con la racha negativa que atraviesa el comercio minorista argentino. Según datos de la CAME, las ventas especiales registraron una caída del 0,3% en comparación con el año anterior, marcando así cuatro años consecutivos de resultados negativos para esta fecha comercial clave.
«En general, lo que se da es una tendencia que no cambia, que se traduce en pérdida de poder adquisitivo que, de a poco, se va trasladando a las ventas especiales», explicó a MEDIOS RIOJA, Vicente Lourenzo, vocero de la entidad. Para intentar captar la atención de los consumidores en este contexto, los comercios debieron volcarse agresivamente a estrategias de incentivo: «Se ha recurrido al descuento, 2×1 y promoción bancaria», detalló el representante del sector.
La crisis en el bolsillo de las familias obligó a modificar los hábitos de consumo. Lourenzo ejemplificó este cambio de comportamiento con una situación cotidiana: «Si un papá tenía tres hijos, cada hijo le generaba un regalo, y este año no; dijeron ‘le hagamos una vaquita y le hagamos un regalo digno a papá'».
En cuanto a los rubros, el desempeño fue dispar. Mientras que la librería se posicionó como el sector más elegido, los artículos de indumentaria, calzado y pequeños electrodomésticos sufrieron caídas en sus volúmenes de venta. La excepción, dentro del segmento tecnológico, fueron los televisores de grandes pulgadas.
Al analizar las causas, el vocero de CAME reconoció una desaceleración en el ritmo de suba de precios, aunque advirtió que el problema de fondo persiste. «En 2025, la inflación cerró con 33 por ciento, y ningún salario se incrementó un 33 por ciento. Los precios van mucho más rápido que los sueldos», enfatizó.
Si bien los indicadores actuales muestran una caída menor a la registrada en ejercicios previos —donde en 2023 la baja había sido del 1,2% respecto a 2022—, el clima social se percibe cada vez más tenso. «La familia argentina está haciendo lo que puede para llegar a fin de mes. En ese hacer lo que puede, va tachando y ya no sabe qué más tachar», sentenció Lourenzo.
La falta de una mejora tangible en la economía real ha comenzado a calar hondo en el ánimo de los trabajadores. Según el análisis de la entidad, muchos ciudadanos deben recurrir a un tercer empleo para cubrir los gastos básicos, alimentando una sensación de frustración generalizada. «En 2026 hay desazón en cuanto a que llegamos a mitad de año y no vemos los brotes verdes que nos habían prometido», concluyó el vocero.
