El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) confirmó que el oeste de La Rioja se mantiene en una zona de alta peligrosidad. Ante la reciente actividad sísmica en la región, especialistas piden reforzar las normas de construcción y los planes de emergencia como política de Estado.
La preocupación por el riesgo sísmico ha vuelto a ocupar un lugar central en la agenda pública tras la actualización del mapa de peligrosidad del INPRES, organismo que ha ratificado que el oeste argentino, incluyendo gran parte del territorio riojano, se encuentra entre las áreas con mayor exposición a movimientos telúricos del país.

Un mapa que cambió el paradigma
Tras cuatro décadas sin modificaciones profundas, el mapa del INPRES actualizado en 2022 trajo una novedad crucial: ya no existen zonas de riesgo sísmico nulo en la Argentina. Si bien la intensidad varía, todo el territorio nacional presenta algún grado de amenaza.
En este escenario, La Rioja se destaca en la segunda categoría de mayor peligrosidad, con especial atención en los departamentos que integran el corredor cordillerano. Esta clasificación no es solo una advertencia técnica; es un llamado a revisar cómo se planifica el desarrollo urbano y la obra pública.
El fantasma del «doblete sísmico»
El reciente fenómeno ocurrido en Venezuela, donde un «doblete sísmico» —dos movimientos fuertes consecutivos— causó serios daños, ha servido de alerta para especialistas locales. El geólogo e investigador del CONICET, Andrés Folguera, explicó que este tipo de eventos ocurre cuando un sismo inicial modifica las tensiones de la corteza, desencadenando un segundo evento de magnitud similar en cuestión de segundos.
Este fenómeno no es ajeno a nuestra historia: en 1977, el terremoto de Caucete (San Juan) presentó una secuencia de dos movimientos violentos separados por apenas 30 segundos, un antecedente que sirve de recordatorio sobre la importancia de contar con estructuras preparadas para soportar cargas consecutivas.
El desafío: prevención y control
Ante la imposibilidad técnica de predecir sismos, la comunidad científica es unánime en su diagnóstico: la prioridad debe ser la reducción del riesgo. Los ejes fundamentales que proponen los expertos para La Rioja son:
- Construcciones sismorresistentes: Aplicación rigurosa de las normas vigentes en hospitales, escuelas y edificios estratégicos.
- Fiscalización: Controles técnicos estrictos en las obras públicas y privadas.
- Planes de respuesta: Actualización constante de protocolos de emergencia y preparación ciudadana.
Para las autoridades provinciales, el informe del INPRES no debe ser solo un documento técnico, sino la hoja de ruta que garantice que el desarrollo de La Rioja sea, ante todo, un desarrollo seguro. El riesgo sísmico, en una zona de alta actividad geológica, es una variable permanente que exige una planificación urbana responsable y, sobre todo, preventiva.
