El sector vitivinícola riojano atraviesa una profunda crisis que ya dejó a 52 trabajadores efectivos despedidos, según confirmó César Taquía, secretario del Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA). La situación afecta a familias enteras, ya que muchos empleados residían en las fincas donde trabajaban y, al perder el empleo, también quedaron sin vivienda.
Los despidos se registran en establecimientos de Anguinán, Tilimuqui mientras que también comenzaron a finalizar contratos de trabajadores tercerizados y cooperativas vinculadas a bodegas de la provincia.
Taquía explicó que la principal causa de la crisis es el alto costo de la energía eléctrica, indispensable para el funcionamiento de las perforaciones que permiten el riego de los viñedos. Según indicó, el incremento en las tarifas, sumado al bajo precio de la uva y del vino, hizo que muchos productores no puedan sostener la actividad.
El dirigente señaló además que durante la última vendimia quedó uva sin cosechar por falta de rentabilidad y que actualmente hay fincas que no pueden afrontar los costos de la poda, una tarea fundamental para garantizar la producción de las próximas temporadas.
Desde el sindicato recorren las fincas del sur provincial para relevar la situación y advirtieron que la crisis se arrastra desde noviembre del año pasado, cuando comenzó el deterioro económico del sector. También recordaron que el Gobierno provincial subsidiaba parte del costo energético, pero al retirarse esa asistencia la situación se agravó y comenzaron los despidos.
