El director del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de La Rioja (CUCAILAR), Carlos Reinoso, brindó precisiones sobre el protocolo que se aplica en los procesos de donación de órganos y aclaró conceptos que generaron dudas en torno al fallecimiento de Ilda, cuya familia decidió donar sus órganos.
Durante una entrevista a Medios Rioja, el profesional explicó que el procedimiento comienza cuando el equipo médico de terapia intensiva advierte que el paciente presenta un cuadro irreversible. A partir de ese momento, los especialistas realizan todos los estudios establecidos por protocolo para certificar el fallecimiento.
Reinoso aclaró una de las principales confusiones que surgieron en torno al caso: la diferencia entre la denominada “muerte cerebral” y la muerte de una persona.
“La muerte es una sola”, afirmó.
En ese sentido, explicó que «una persona puede fallecer por una causa neurológica, cuando el daño irreversible compromete el cerebro y especialmente el tronco encefálico, donde se encuentra el centro respiratorio, o por una causa circulatoria, cuando el corazón deja de bombear sangre y, como consecuencia, el cerebro deja de recibir oxígeno y también muere».
“Cuando hablamos de muerte cerebral es porque la causa de la muerte es neurológica. El corazón, al ser un músculo con cierto automatismo y con el soporte de la terapia intensiva, puede seguir latiendo por un tiempo, lo que permite mantener oxigenados los órganos hasta completar todos los estudios y, si corresponde, avanzar con la donación”, explicó.
El titular del CUCAILAR indicó que la certificación del fallecimiento requiere la intervención de neurólogos, neurocirujanos y el equipo de terapia intensiva, quienes confirman de manera fehaciente la muerte antes de comunicarla a la familia.
Consultado específicamente sobre el caso de Ilda y las versiones que indicaban que la familia habría recibido previamente información sobre una situación irreversible, Reinoso señaló que desconoce esas circunstancias particulares, aunque aseguró que la comunicación oficial del fallecimiento se realizó únicamente cuando se tuvo la certeza médica de la muerte encefálica, lo que ocurrió durante la mañana del miércoles.
Finalmente, el funcionario reflexionó sobre el profundo significado que tiene cada proceso de donación de órganos. “Nuestro trabajo tiene esa dualidad permanente. De un lado está el enorme dolor de una familia que pierde a un ser querido y, del otro, la esperanza de quienes esperan un trasplante para seguir viviendo”, expresó.
En ese marco, destacó la importancia de la decisión solidaria de las familias donantes y remarcó que cada procedimiento se lleva adelante bajo estrictos protocolos médicos y legales que garantizan la transparencia y la seguridad de todo el proceso de ablación e implante.
