Comenzó el juicio para esclarecer las circunstancias de la muerte de Trini Ruarte. En la primera jornada del debate oral, el único acusado, de apellido Luna, optó por abstenerse de declarar, mientras que el desarrollo de la audiencia estuvo marcado por momentos de profundo dolor e indignación por parte de los familiares de la víctima.
El desgarrador testimonio de la familia y el reclamo de justicia
Milena, hermana de Trini, relató el duro impacto que significó ver al imputado en la sala de audiencias:
“Fue durísimo verlo a Luna sentado, fue doloroso, porque estaba como si nada. Fue muy triste verlo a él, estar ahí, seguir disfrutando de su vida, de su familia, de sus hijos que lo acompañaban, y nosotros de nuestro lado, estar llorando”.
En su declaración, cuestionó con dureza la actitud del acusado y su defensa durante el proceso:
“Él nunca se comunicó con nosotros, ni pidió disculpas, ni tampoco pidió un minuto durante la audiencia para pedir disculpas a la familia. A él nunca se le notó estar arrepentido. Escuchó el testimonio de mi mamá, de mi papá, y nunca mostró estar arrepentido de lo que hizo”.
Durante la apertura del debate se escucharon los testimonios de los padres de la joven y también el de una amiga cercana, cuyo relato aportó detalles inéditos que la familia desconocía hasta el momento. En este contexto, Milena aclaró un detalle sobre la previa del hecho: «Mis padres no sabían que ella iba a salir al boliche».
La postura de la defensa y la expectativa de pena
Por otro lado, durante el desarrollo de la causa, la versión planteada por el entorno de Luna indicó que el imputado se retiró del lugar debido a que supuestamente estaba siendo agredido y sufría golpes en su vehículo.
Ante la calificación legal vigente, que prevé una pena máxima de hasta seis años de prisión, el sentimiento predominante en el entorno de Trini Ruarte es de profunda bronca e impotencia, a la espera de que el debate avance y la justicia determine las responsabilidades correspondientes.
