La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) trazó un duro diagnóstico sobre la economía real. Aseguran que la caída interanual se sintió con fuerza en los hogares, impactó en las marcas de alimentos y retrotrae el escenario a crisis históricas como la de los 90 o 2001.
El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Vicente Lourenzo, dialogó con MEDIOS RIOJA y encendió las alarmas del sector comercial al confirmar que durante julio se registró una caída del 3,8% en el consumo interanual, y advirtió que el panorama a corto plazo es desalentador.
«Estamos a la baja en el consumo y las ventas y esto no repunta. No tenemos proyección de que el consumo se recupere de aquí hasta fin de año», sentenció el dirigente en declaraciones que reflejan el profundo estancamiento que atraviesan los comercios minoristas.
Bolsillos castigados y caída en alimentos
Para Lourenzo, el desplome en las transacciones no responde a un cambio voluntario en los hábitos de consumo hacia el canal digital, sino a una cruda realidad macroeconómica: la pérdida del poder adquisitivo. «La gente no tiene capacidad de compra, no es que elige comprar por internet», enfatizó.
Esta falta de liquidez modificó drásticamente la canasta diaria de los argentinos. El vocero de CAME alertó que el rubro de alimentos y bebidas está fuertemente perjudicado, registrando un marcado desplazamiento hacia abajo: «Se consumen segundas y terceras marcas», detalló, evidenciando cómo los hogares resignan calidad en productos esenciales para poder subsistir.
Estrategias de supervivencia y el impacto en fechas clave
El freno en la economía doméstica obligó a los consumidores a reinventar sus dinámicas de gasto incluso en fechas comerciales tradicionalmente fuertes. Como ejemplo, Lourenzo recordó lo ocurrido en celebraciones recientes como el Día del Padre, donde «muchos hicieron una ‘vaquita’ para comprarle algo respetable» a modo de estrategia colectiva ante la imposibilidad de afrontar un regalo de manera individual.
Cruce sobre el e-commerce y comparación histórica
Consultado sobre la visión optimista de ciertos sectores tecnológicos, Lourenzo refutó las lecturas complacientes del mercado digital: «Si es como dicen (Marcos) Galperin, todos estaríamos muy bien y vendiendo por internet», ironizó, marcando distancia entre la realidad de las pymes de barrio y los discursos de bonanza digital.
Por último, el representante de CAME puso paños fríos al trazar un paralelismo inevitable sobre la gravedad del momento actual: «Esta situación se asimila a lo que pasaba en el año 2001 o la década del 90», concluyó, marcando la profundidad de la crisis que atraviesa el comercio minorista nacional.
