Organizaciones teatrales de todo el país denunciaron el desfinanciamiento del Instituto Nacional del Teatro, el desvío de recursos establecidos por ley y el progresivo debilitamiento institucional del organismo. Advierten sobre el cierre de salas, la pérdida de políticas de fomento y el impacto que estas medidas tienen sobre el teatro independiente argentino.
La tarde del lunes, con la sala de Timbre 4 colmada, la Asociación Argentina del Teatro Independiente (ARTEI), representantes de redes de salas teatrales de distintas provincias y diversas organizaciones vinculadas al quehacer escénico realizaron una conferencia de prensa para denunciar la situación que atraviesa el Instituto Nacional del Teatro (INT).
El encuentro puso en el centro de la escena tres cuestiones que las organizaciones consideran críticas: el desfinanciamiento del organismo, su debilitamiento institucional y el presunto desvío de recursos asignados por ley, cuyo destino —según denunciaron— continúa sin esclarecerse.
Representantes de Rosario, la Patagonia —con especial participación de Río Negro—, la provincia de Buenos Aires, Mar del Plata, Tucumán, Córdoba, Chaco y la Ciudad de Buenos Aires leyeron un documento elaborado en conjunto por las redes de salas de teatro de todo el país.
También acompañaron la conferencia referentes de organizaciones como la Asociación Argentina de Actores, APDEA —que nuclea a profesionales de la dirección escénica— y GETI —Grupos Estables de Teatro Independiente—, entre otras entidades del sector.
Recursos que no llegaron al Instituto
Uno de los principales reclamos está relacionado con los fondos que, de acuerdo con las organizaciones, debían ser transferidos al INT durante 2025.
Según denunciaron, el organismo dejó de recibir más de 5.000 millones de pesos que debían ser transferidos por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). La ausencia de esos recursos representa, para el sector, un golpe particularmente fuerte sobre un presupuesto que ya consideran insuficiente.
“¿Dónde está todo ese dinero? ¿Para qué se usó? ¿Quién decidió ilegalmente el destino de esos fondos?”, plantearon durante la conferencia.
La denuncia apunta no solamente a la falta de recursos, sino también a la necesidad de conocer el destino de fondos que, según sostienen las organizaciones teatrales, tenían una asignación legal específica.
El impacto sobre las salas independientes
La reducción de recursos habría profundizado la paralización de distintas políticas históricas del Instituto. Entre las medidas cuestionadas se encuentra la baja de la Línea de Funcionamiento de Sala, una herramienta fundamental para numerosos espacios teatrales independientes del país.
La eliminación de este apoyo pone en riesgo la continuidad de salas históricas y emergentes que dependen, en buena medida, de las políticas de fomento del INT para sostener su actividad, infraestructura y programación.
El impacto adquiere una dimensión particularmente significativa en las provincias.
Héctor Segura, representante de Río Negro, destacó que en la Patagonia existen más de 50 salas de teatro independiente que cumplen un papel central en sus comunidades. Según explicó, el INT permitió durante años mejorar el equipamiento y la infraestructura de esos espacios y garantizar el acceso de la población al teatro.
“El Instituto Nacional de Teatro es vital para el desarrollo del quehacer teatral en nuestra región”, sostuvo Segura, quien advirtió que el retiro del Estado afecta también el derecho de las comunidades a preservar y desarrollar su identidad cultural.
Un organismo cada vez más debilitado
Las organizaciones también cuestionaron el funcionamiento institucional del INT y, en particular, la falta de concursos públicos para cubrir los cargos correspondientes a representantes provinciales.
Según denunciaron, esta situación constituye un incumplimiento de la Ley Nacional del Teatro N.º 24.800 y afecta el carácter democrático y federal del organismo.
La ausencia de concursos, sostienen, deteriora la representatividad del Instituto en las distintas regiones del país y dificulta tanto su funcionamiento administrativo como la participación de los distintos actores del sector en la toma de decisiones.
Vivi RuÍz, representante de Mar del Plata, resumió la preocupación del sector al advertir sobre el cierre de espacios teatrales y reivindicar el carácter democrático que históricamente tuvo el organismo.
“Estamos asistiendo al cierre de salas”, afirmó, y agregó que el INT fue “uno de los organismos más democráticos del Estado”. Frente a la situación actual, llamó a defender la cultura como un derecho colectivo.
Pedidos de información y respuestas cuestionadas
Durante la conferencia también se abordó el acceso a la información relacionada con el funcionamiento del Instituto y los recursos que le corresponden.
Gonzalo Pérez, de ARTEI, detalló los distintos pedidos de acceso a la información pública realizados por la organización. Según explicó, las solicitudes fueron respondidas de manera reiterada con demoras y, en algunos casos, con respuestas consideradas evasivas.
De acuerdo con su exposición, el expediente finalmente avanzó y Federico Brunetti, quien asumió la conducción del INT hace aproximadamente un año tras ser designado por el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, atribuyó la responsabilidad al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger.
La situación dejó planteado uno de los principales interrogantes formulados por las organizaciones: qué ocurrió con los recursos que debían llegar al Instituto y quién tomó las decisiones respecto de su destino.
El teatro independiente frente a un escenario crítico
La preocupación expresada en Timbre 4 excede, según las entidades participantes, la discusión presupuestaria. Lo que está en juego —plantean— es la continuidad de una política pública que durante décadas permitió el desarrollo del teatro independiente en todo el territorio argentino.
Las salas no solo funcionan como espacios de exhibición artística. También son ámbitos de formación, encuentro comunitario, producción, investigación y construcción de nuevas expresiones escénicas. En muchas ciudades y localidades, constituyen además uno de los principales espacios de acceso a la cultura.
Fundada en 1998, ARTEI nuclea actualmente a 111 espacios teatrales independientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y trabaja en la representación, promoción, protección y fomento del teatro independiente en todas sus formas.
La diversidad de sus salas y la libertad para desarrollar investigaciones, procesos de formación y nuevos lenguajes escénicos forman parte de una tradición que las organizaciones consideran central para explicar el reconocimiento alcanzado por el teatro argentino.
Desde 2022, ARTEI integra, junto con otras agrupaciones, la Red de Redes de Salas de Teatro, que reúne a espacios independientes de distintas regiones del país.
En ese marco, el reclamo presentado este lunes busca poner en evidencia que el deterioro del INT no afecta únicamente a una institución estatal: impacta sobre una extensa red de salas, artistas, trabajadores, productores, docentes y espectadores.
Las organizaciones teatrales reclaman que el Estado garantice los recursos establecidos por ley, restituya las políticas de fomento y normalice el funcionamiento institucional del INT. Mientras tanto, las salas independientes advierten que la falta de financiamiento y el debilitamiento de las políticas culturales pueden traducirse en una consecuencia concreta y difícil de revertir: más espacios cerrados, menos producción teatral y un acceso cada vez más restringido a la cultura en distintas regiones del país.
