La Municipalidad de La Rioja reforzó los controles de tránsito en distintos puntos de la ciudad y ya labró más de 100 multas por cruzar semáforos en rojo durante las últimas dos semanas.
La subsecretaria de Tránsito y Transporte del Municipio de Capital, Carolina Dáscola en contacto con Medios Rioja explicó que la medida responde a una demanda de los vecinos y a los datos relevados por el Observatorio Vial, que permitieron identificar los sectores con mayor conflictividad.
Según detalló, los operativos se realizan a la vista de los conductores, con inspectores debidamente identificados y apostados en las esquinas. En algunos casos, además, se utiliza filmación como respaldo del procedimiento. La funcionaria remarcó que el objetivo es avanzar hacia una política de tolerancia cero frente a las infracciones, especialmente aquellas que pueden poner en riesgo la vida de conductores, motociclistas, ciclistas y peatones.
«Más de 100 personas fueron multadas por pasar el semáforo en rojo”, señaló la Subsecretaria, al advertir que los controles recién comenzaron y que todavía se trata de una cantidad limitada de puntos de la ciudad.
Cómo funcionan los controles
El procedimiento contempla la presencia de un inspector en el semáforo, quien observa la infracción y alerta al operativo ubicado metros más adelante. Allí se detiene al vehículo y se notifica al conductor en el momento. La filmación funciona como elemento complementario de prueba. En caso de que el infractor desconozca la maniobra, el material audiovisual y el acta son remitidos al Juzgado de Faltas correspondiente, donde la persona puede realizar su descargo.
La funcionaria también explicó que, durante el procedimiento, se verifica la documentación del vehículo y pueden incorporarse otras infracciones detectadas, como la falta o irregularidad de la patente.
Durante la entrevista también se hizo referencia al cambio de conducta respecto del uso del casco en la ciudad. La subsecretaria sostuvo que «las campañas y controles implementados durante los últimos años permitieron modificar considerablemente ese hábito», sin embargo, advirtió que el casco por sí solo no resuelve el problema de la siniestralidad vial.
Las consecuencias de un accidente pueden incluir traumatismos, fracturas y discapacidades que afectan no solo a la persona involucrada, sino también a su entorno familiar y generan consecuencias económicas, sociales y psicológicas.
En ese sentido, desde el Municipio plantean que el control de los semáforos constituye un nuevo eje dentro de la política de seguridad vial, junto con la infraestructura y el mantenimiento de la señalización.
