Desde el Centro Comercial e Industrial señalan que la caída de locales no responde solo a la coyuntura económica actual, sino también a una transformación en los hábitos de compra y al impacto del costo de traslado.
La preocupación por la difícil situación del sector comercial se profundiza en la provincia. En diálogo con MEDIOS RIOJA, Eugenio Covián, asesor legal del Centro Comercial e Industrial, advirtió sobre un fenómeno que se acentuó tras la pandemia y que continúa destruyendo empleo y tejido comercial: el cierre sostenido de negocios en el centro de la ciudad.
Según Covián, la problemática actual no puede reducirse de manera simplista a la coyuntura económica nacional, sino que responde a un cambio estructural que incluye nuevas formas de comprar, la modificación en los hábitos de consumo de la ciudadanía y las dificultades de movilidad hacia el casco céntrico. A esto se le suma una situación macroeconómica generalizada muy compleja, marcada por fuertes aumentos en las tarifas de los servicios públicos.
Mutación comercial y altos costos
Ante la retracción de las ventas, el referente legal señaló que muchos locales tradicionales debieron reinventarse o «mutar» hacia la comercialización de productos importados y accesorios para telefonía celular como alternativa de supervivencia.
Sin embargo, el panorama se completa con tensiones en el mercado inmobiliario comercial. Covián fue crítico al señalar la falta de empatía de los propietarios de inmuebles: «Jamás vi un gesto de solidaridad ni justicia social en las familias que alquilan los locales comerciales del centro», expresó, evidenciando el peso agobiante de los alquileres en medio de la crisis.
Otro de los factores determinantes que desalienta la concurrencia de los compradores es el costo del transporte. Con los constantes incrementos en el valor del combustible, los vecinos «piensan dos veces» antes de trasladarse hacia el centro comercial, lo que impacta de lleno en la circulación y el consumo diario.
El rol de la institución y el fantasma de la pandemia
Desde el Centro Comercial e Industrial comparan el escenario actual con los momentos más críticos de la pandemia de COVID-19. Covián reconoció que la entidad funciona bajo lógicas donde los socios se acercan principalmente ante las urgencias —«No vienen todos los martes a reunión de comisión, vienen cuando tienen problemas»— y aclaró que la institución mantiene una estructura focalizada, sin buscar un proselitismo masivo hacia los pequeños almacenes de zonas alejadas como La Cañada.
Mientras tanto, el sector comercial continúa en alerta máxima, a la espera de medidas de contención y de una reactivación del consumo que frene la sangría de persianas bajas en el centro de la ciudad.
