El Municipio intensificó los operativos de control en esquinas críticas con registros audiovisuales. La medida busca frenar la alta siniestralidad vial.
Ante el incremento de faltas graves en la vía pública, el Municipio de La Rioja puso en marcha un esquema estricto de control con tolerancia cero para aquellos conductores que atraviesan los semáforos en luz roja, una de las infracciones más peligrosas para la seguridad ciudadana.
A pocas semanas de la implementación de este nuevo sistema de fiscalización, impulsado de manera conjunta por el área de Tránsito y el Juzgado de Faltas Municipal, ya se labraron más de 100 actas de infracción.
Tecnología y operativos sorpresa
Para detectar las faltas, los inspectores municipales utilizan registros audiovisuales como evidencia contable. Mediante este soporte, las unidades operativas logran documentar el paso en rojo y, en muchos casos, interceptan a los infractores metros más adelante para labrar la contravención en el acto.
Los operativos se concentran de forma estratégica en los denominados “puntos calientes” y esquinas de alta siniestralidad de la ciudad Capital, zonas previamente mapeadas por su alto índice de colisiones y maniobras imprudentes.
Sanciones económicas severas
Desde el Ejecutivo comunal recordaron que las sanciones por violar la luz roja son severas y escalan según la gravedad del hecho. Las multas parten desde los $106.905 y pueden alcanzar los $213.900 o más, montos que quedan sujetos a la reincidencia del conductor y a la resolución final que dictamine el Juzgado de Faltas.
Más allá del impacto en el bolsillo, las autoridades enfatizaron que el objetivo central de la medida no es recaudatorio, sino preventivo. «Respetar el semáforo no es solo evitar una multa; es una medida fundamental para prevenir siniestros y proteger la vida de todos», remarcaron desde el Municipio, haciendo un llamado urgente a la responsabilidad al volante.
