Santiago de Chile se encuentra bajo una severa emergencia climática tras la declaratoria de alerta roja para toda la Región Metropolitana, dispuesta por las autoridades debido a un intenso temporal de lluvias, granizo y actividad eléctrica que ha provocado anegamientos generalizados y cortes de electricidad.
La situación se agravó drásticamente con el desborde del río Mapocho, lo que obligó al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) a activar el Sistema de Alerta de Emergencia para coordinar la evacuación del campamento Ribera de Río, ubicado en la comuna de Talagante.
En paralelo, el impacto en los servicios públicos se hizo sentir con fuerza en distintas zonas de la capital. De acuerdo con los reportes de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), más de 34.000 clientes quedaron sin suministro eléctrico en la Región Metropolitana, registrándose las mayores afectaciones en comunas como San Bernardo y Ñuñoa, donde las calles sufrieron graves anegamientos.
Este nuevo episodio de inestabilidad climática golpea a la capital a menos de una semana del destructivo aluvión registrado en Las Condes, que dejó vehículos arrastrados por el agua y el barro, viviendas inundadas y al menos seis personas heridas.
Ante este escenario, las autoridades han extremado las precauciones. El Servicio Nacional de Geología y Minería advirtió que el riesgo de aluviones y derrumbes es de moderado a alto en la precordillera, mientras que la Dirección Meteorológica mantiene vigentes advertencias por tormentas eléctricas y fuertes ráfagas de viento que continuarán afectando a la zona central del país.
