El presidente y candidato a la reelección en el balotaje exigió una extensión del horario para que los brasileños concurran a los colegios electorales.
El presidente y candidato a la reelección en el balotaje de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió que se extienda el horario de votación, el cual está previsto que cierre a las 17; y denunció la puesta de obstáculos para que el electorado se traslade hasta los sitios electorales en transporte público, en distintas ciudades de Brasil.
Tras el conocimiento de que en ciudades brasileñas, como el Salvador, se sacaran de circulación autobuses de línea, el mandatario afirmó: «No vamos a permitir que haya robos, que haya delincuentes, que haya un alcalde sin escrúpulos o un alcalde delincuente; eso no lo vamos a permitir. Por lo tanto, queda hecha la advertencia. Estamos pidiendo una prórroga».
Y agregó: «No vamos a aceptar actos delictivos ni falta de escrúpulos, ya sea por parte de un alcalde, un gobernador o un empresario. Esa gente tiene que aprender a respetar la democracia en este país».
Por su parte, el presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, precisó que los inconvenientes en el transporte público “están siendo corregidos”, al presentar el balance de las primeras horas de votación en la segunda vuelta. Sin embargo, no respondió sobre la posibilidad de ampliar el horario de votación para contemplar a los votantes perjudicados.
La falta de ómnibus motivó, en tanto, una orden de detención contra el secretario de Movilidad de Salvador, Pablo Souza, dispuesta por el Tribunal Regional Electoral del estado de Bahía. En Salvador gobierna un partido de la derecha, Unión Brasil y, como toda la región del nordeste, es uno de los grandes feudos electorales de Lula.
