El gobernador bonaerense celebró la victoria de Lula y destacó su campaña de difusión masiva de mensajes para llegar al pueblo brasileño. También criticó la injerencia extranjera en las elecciones y lamentó que Milei no haya reconocido la victoria del presidente de Brasil.
Axel Kicillof celebró la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y dejó un mensaje sobre el impacto político del resultado en la región: “No hay que resignarse, no hay que bajar los brazos”. En diálogo con El Destape Radio, el gobernador bonaerense destacó la capacidad del mandatario brasileño para revertir un escenario que parecía adverso y vinculó el desenlace electoral con un rechazo a las políticas de Javier Milei.
Kicillof destacó que mientras los números y los análisis alimentaban la idea de que una remontada era imposible, el dirigente brasileño mantuvo la confianza en que podía dar vuelta la elección. “Lula tenía la seguridad, la certeza, evidentemente, de que se podía remontar”, remarcó.
El mandatario bonaerense señaló que esa convicción estuvo acompañada por decisiones concretas. Mencionó cambios en la campaña y en la manera de hablar con la sociedad, además de medidas de gobierno. A su entender, esas iniciativas generaron “una movilización impresionante” que terminó por modificar el escenario electoral.
«¿Cuál es la enseñanza? Hay que confiar en un rumbo y en un pueblo que lo lleve adelante. Hay que hablar: Lula hizo cambios entre la primera y la segunda vuelta para comunicarse con sectores para los que tenían propuestas pero que no estaban llegando», enfatizó Kicillof.
Para Kicillof, la victoria dejó una enseñanza que excede la estrategia de campaña. “Creo que es un mensaje que tiene que ver con que no hay que resignarse, no hay que bajar los brazos. Esa es la historia de vida de Lula”, sostuvo. El gobernador también puso el foco en la voluntad popular y rechazó que el avance de la ultraderecha deba considerarse inevitable. “Fue una decisión del pueblo brasileño”, expresó, y subrayó que los brasileños “no estaban condenados a tener un presidente de ultraderecha”.
Consultado sobre el impacto del resultado para la Argentina, Kicillof interpretó que la elección también expresó un rechazo a la “motosierra” de Milei. En ese marco, cuestionó el papel del presidente argentino como promotor internacional de las políticas de la ultraderecha. “Milei fue y pretende ser, incluso en otros países como España, un elemento de propaganda del sector de la ultraderecha”, afirmó. Según el gobernador, esa intervención busca presentar la experiencia argentina como un éxito, tanto en el plano discursivo como en el de las políticas económicas y sociales.
Kicillof contrapuso esa presentación con lo que describió como una orientación basada en “quitar derechos, reducir, ajustar, concentrar y subordinarse a intereses extranjeros”. También cuestionó el odio como componente del discurso de ese espacio político. Por último, denunció que durante la campaña brasileña hubo “un intento de injerencia muy fuerte” a través de Milei y del propio Donald Trump. El mandatario bonaerense vinculó esas intervenciones con el proyecto continental de Estados Unidos y sostuvo que buscaron influir sobre el proceso electoral.
