La Rioja despide a uno de sus fotógrafos más emblemáticos, cuya trayectoria profesional se dedicó íntegramente a registrar la identidad y los paisajes de la provincia.
El fallecimiento de Néstor Pantaleo generó un profundo pesar en la comunidad riojana. Durante décadas, su labor no fue solo técnica, sino un compromiso con la memoria colectiva, utilizando su cámara para inmortalizar los rincones y la idiosincrasia de nuestra región.
Sus colegas y allegados recordaron la importancia de su legado visual, señalando que su lente fue un testimonio vivo de la historia local. «Su lente fue durante décadas un testimonio vivo de La Rioja: sus paisajes, su gente, sus momentos», destacaron sobre su vasta producción artística.
El vacío que deja en la cultura local es significativo, dejando tras de sí un archivo invaluable de imágenes que hoy forman parte del patrimonio emocional de todos los riojanos. Su trabajo permitió que lo cotidiano se transformara en un registro histórico de nuestra identidad.
Desde el sector cultural y periodístico se le brindó un último y sentido homenaje por su dedicación a la profesión. Conmovidos por su partida, sus allegados expresaron: «De ahora en más, va a retratar la eternidad».
