El delegado de ATE, Cristian Quiroga, dialogó con MEDIOS RIOJA y advirtió sobre el impacto del plan de ajuste nacional en la provincia. Aseguró que la medida busca reducir la planta estatal y que existe temor entre los trabajadores ante posibles desvinculaciones forzosas.
La delegación riojana de ANSES atraviesa un clima de incertidumbre tras el lanzamiento del sistema de retiros voluntarios por parte del Gobierno Nacional. Cristian Quiroga, delegado de ATE en la seccional local, calificó la medida como una herramienta de ajuste que ofrece el 90% del sueldo bruto por año en cuotas, bajo una ventana de tiempo muy acotada. «Es un despido encubierto; el sistema salió el 16 de marzo y los plazos son muy cortos», sentenció el referente gremial, vinculando la iniciativa con un plan mayor de achique del Estado.
La preocupación gremial radica en el objetivo de reducir la planta nacional en 27 mil agentes, lo que afectaría directamente la operatividad de las oficinas locales. Quiroga recordó que nuestra provincia fue una de las primeras afectadas por los recortes previos y detalló la crítica situación actual de la UDAI: «La Rioja fue una de las primeras golpeadas con 1200 despidos. Hoy contamos solo con 25 trabajadores para todas las áreas y estamos con muy poco personal».
Finalmente, el delegado paritario señaló que el programa de retiros se da en un contexto de presión psicológica sobre el personal. Según explicó, la falta de seguridad laboral está empujando a algunos empleados a tomar la oferta por temor a represalias mayores. «Lamentablemente algunos tienen miedo porque hay amenazas de despidos a futuro», concluyó Quiroga, remarcando que la medida profundiza el vaciamiento de un organismo clave para la seguridad social en la provincia.
